Internacional

Australia reconoce a Jerusalén Oeste como capital de Israel pero no mudará su embajada

Australia anunció este sábado que reconocía a Jerusalén Oeste como capital de Israel, sumándose a la decisión tomada en este sentido por Donald Trump, pero precisó que el traslado de su legación diplomática desde Tel Aviv deberá esperar a que se cierre un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos.

El primer ministro australiano, Scott Morrison, que hizo el anuncio, también aseguró que su país estaba dispuesto a reconocer las aspiraciones para la creación de un Estado palestino con capital en Jerusalén Este, cuando el estatus de esa ciudad quede establecido por un acuerdo de paz.

«Australia reconoce a partir de ahora a Jerusalén Oeste —donde se ubican la Kneset (parlamento) y numerosas instituciones gubernamentales—, como capital de Israel», afirmó el primer ministro en un discurso en Sídney.

«Y nos planteamos trasladar nuestra embajada a Jerusalén Oeste cuando sea factible, y tras la conclusión de un estatuto final» para esta ciudad, agregó.

Mientras tanto, Australia establecerá una oficina encargada de Defensa y Comercio en la parte oeste de la Ciudad Santa.

«Además, reiterando nuestro compromiso en una solución de dos Estados, el gobierno australiano también está decidido a reconocer las aspiraciones del pueblo palestino para un futuro Estado con su capital en Jerusalén Este», añadió.

Jerusalén Este, que los palestinos desean que sea la capital de su futuro Estado, fue anexionada por Israel en 1967, un acto no reconocido por Naciones Unidas.

La dirección palestina reaccionó este sábado calificando de «irresponsable» esta decisión.

«El estatuto final del conjunto de Jerusalén debe ser determinado en negociaciones», declaró en un comunicado un alto responsable palestino, Saeb Erekat, numero dos de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

«Consideramos que la decisión del gobierno australiano (…) está motivada por cuestiones mezquinas de política interior», añadió.

El secretario general adjunto de la Liga Arabe para los temas palestinos y los territorios ocupados, Said Abu Ali, denunció la nueva posición de Canberra estimando que constituye «un alineamiento flagrante con la política de ocupación israelí y un apoyo a que continúe su agresión» contra el pueblo palestinos.

Por su parte, Israel saludó «un paso en la buena dirección» y felicitó «al gobierno australiano por su actitud sobre las sanciones contra Irán, su posición pro-israelí en la ONU y contra el antisemitismo», indicó el ministerio de Relaciones Exteriores en un comunicado.

– «Decisión totalmente arriesgada» –

La medida del gobierno australiano fue denunciada por el Partido Laborista (oposición), que consideró que el gobierno «antepuso su interés personal al interés nacional».

«Reconocer Jerusalén Oeste como capital de Israel mientras que la embajada de Australia sigue instalada en Tel Aviv, no es más que un gesto para salvar el tipo», declaró una alta responsable laborista, Penny Wong, en un comunicado.

«Se trata de una decisión totalmente arriesgada que no aporta ningún beneficio», insistió.

Tanto israelíes como palestinos reivindican Jerusalén, mientras que la mayoría de los países extranjeros prefiere no instalar allí sus oficinas representativas.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció no obstante la ciudad como capital de Israel el 6 de diciembre de 2017, y en mayo de 2018 transfirió la embajada de Estados Unidos allí desde Tel Aviv.

La ceremonia coincidió con un baño de sangre en la Franja de Gaza, escenario de violentos enfrentamientos entre palestinos y soldados israelíes a lo largo de la frontera. Al menos 62 palestinos perdieron la vida ese día por disparos israelíes.

El jefe del gobierno australiano, que teme un revés electoral el próximo año, espera convencer así al electorado judío y cristiano conservador y ganarse la simpatía de la Casa Blanca.

La decisión del ejecutivo de Morrison podría, sin embargo, alimentar tensiones.

El gobierno palestino pretende instar a los países árabes y musulmanes a «retirar a sus embajadores» y a «tomar medidas de boicot económico», advirtió el embajador palestino en Australia, Izzat Abdulhadi, entrevistado por la AFP.

La delegación general palestina en Australia y Nueva Zelanda criticó un anuncio que obedece a su entender a consideraciones de política interna de carácter «poco convincente».

Por su parte, la oenegé Australia Palestine Advocacy Network (APAN), afirmó que la decisión del primer ministro «no sirve a los intereses australianos».

La medida «socava cualquier posibilidad real de alcanzar un futuro acuerdo y anima a Israel a continuar con las violaciones diarias de los derechos de los palestinos», declaró el presidente de APAN, el obispo George Browning.

Fuente: afp.com

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