Internacional

Macron: los problemas internos minan su proyección europea

La Rentrée. Dos palabras y un enorme ritual anual en toda Francia. La vuelta a la rutina diaria señaliza al mismo tiempo final y principio. El dulce e indolente verano quedó atrás y los franceses regresan de la costa. Muchos negocios abren de nuevo tras la larga pausa, el metro vuelve a estar lleno de trabajadores y los escolares regresan a las aulas. También se acabó la indulgencia política que los franceses regalan a sus Gobierno durante los meses de verano.

Muchos errores en política interior

La nación sigue con energías renovadas la política del Elíseo. Y esto lo sabe muy bien Macron. Su verano no fue en absoluto dulce e indolente, ya que anduvo debatiéndose como pudo en un verano tormentoso en política interna. La cosa empezó con uno de sus guardaespaldas, Alexandre Benalla. La sociedad francesa y la clase política quedaron indignadaa por el hecho de que este empleado del Elíseo pudiera ponerse violento en la calle sin recibir castigo alguno por ello. Al presidente Macron se le echa en cara el torpe manejo del llamado «Affaire Benalla«: primero silencio y después solo sanciones cosméticas. En opinión del experto político Jerôme Sainte-Marie, del Instituto de Estadística PollingVox, de París, la actitud del presidente de Francia demuestra una vez más su estilo autoritario, algo que, además de otras cosas, le hace perder puntos en las encuestas. «Se acabó el verano y muchos votantes observan a su presidente con creciente recelo», dice Sainte-Marie.

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