Donald Trump manda callar a una periodista en una sesión de fotos en la Casa Blanca

¡Silencio!, le contestó el presidente republicano a Catherine Lucey, de la agencia Associated Press, cuando le interpeló acerca del fiscal general y la reforma sanitaria

Donald Trump sigue trazando una línea divisoria entre su persona y el trabajo de los informadores y periodistas que asisten a cubrir los actos públicos en la Casa Blanca desde que ocupó hace media año la presidencia de Estados Unidos. Esta vez, la reprimenda del presidente se dirigió contra Catherine Lucey, una periodista de Associated Press (AP), durante una sesión fotográfica con un grupo de alumnos en prácticas de la residencia presidencial, celebrada el pasado lunes. «¡Silencio!», contestó Trump visiblemente irritado cuando, viéndose importunado por segunda vez mientras posaba ante la cámara, Lucey le preguntó acerca de la reforma sanitaria que sustituirá al Obamacare, tan criticado por las filas republicanas.

Las risas de los asistentes, que ya habían presenciado cómo el mandatario había torcido el gesto unos segundos antes al ser cuestionado por la continuidad del fiscal general Jeff Sessions en el cargo, hizo el resto. «Veréis, ella no debe hacer eso. Pero lo hacen (los periodistas). Ha roto un código preguntándome ahora, pero no les importa hacerlo, ni romper las normas», explicó el republicano en voz alta dirigiéndose a los jóvenes.

Trump ya mandó callar en su primera rueda de prensa como presidente electo a un periodista de la CNN. Le acusó de difundir noticias falsas reprocharle su «mala educacion». El presidente republicano también aprovechó la Conferencia de Acción Política Conservadora, el pasado 25 de febrero, para arremeter contra los medios de comunicacion al afirmar:  «Los periodistas no tienen fuentes y por eso se las inventan», «Son lo peor» o «Tenemos que pelear contra ellos, debemos pelear. Son muy listos (los periodistas), muy astutos y muy deshonestos».

Tras el incidente verbal, Trump se despidió de sus acompañantes y no añadió ningún tipo de declaración acerca de las preguntas formuladas por la periodista de AP. Las malas formas en el Despacho Oval no se limitan a este último acto público. Hace apenas un mes, el presidente interrumpió una llamada con el primer ministro irlandés para coquetear con la corresponsal de RTE, el principal medio de Irlanda. «Tiene una bonita sonrisa, así que debe tratarte bien», aseguró en voz alta. La informadora calificó el encuentro de «extraño» y generó un debate sobre si Trump provocó o no una actitud machista con su comentario. Polémica que se recrudeció con su última visita a Francia en la que, mirando de arriba de arriba abajo a la mujer del presidente Macron, le comentó: «Está en muy buena forma. Preciosa».

https://youtu.be/dQ4HmRubkXM 

EP