Hospital Abel Gilbert renta 2 ambulancias por el precio de una propia

El hospital Abel Gilbert destinó para el alquiler de dos ambulancias, entre el 2018 y 2021, al menos $ 338.000, monto con el que –según cotizaciones– podría comprar cuatro unidades, a un costo de $ 81.250 cada una.

Por tres mil dólares más ($ 84.280) se adjudicó en mayo el último contrato, por ocho meses. En 2020, por el mismo servicio, se asignaron $ 131.000 por un año; en 2019, $ 61.180 por seis meses y, en 2018, por siete meses, $ 62.396, que suman $ 338.000. En este monto no se incluyen los meses faltantes de los últimos contratos, firmados en la gerencia de Francisco Ceballos, investigado por presuntos casos de corrupción en este hospital.

Francisco Requena, gerente del centro desde hace unos días, no atendió una entrevista con este Diario. Mientras, el exgerente Carlos Ibarra, quien estuvo un mes y medio en el cargo, indicó que tener ambulancias requiere de mantenimiento y presupuesto.

Al llegar al cargo (en abril) encontró dos ambulancias dañadas desde diciembre o enero pasado. “Se estaba haciendo un proceso para el mantenimiento, no sé en qué etapa está, creo que en estudio de mercado”, refirió y agregó que se tiene que analizar si es mejor renovar la flota vieja (del Ministerio de Salud) o rentar unidades con el mantenimiento incluido y que, además, den el servicio de reemplazar los vehículos cuando se lo requiera para que haya siempre disponibilidad de ambulancias.

Ricardo Ramírez, coordinador de la Comisión Anticorrupción de Guayas (CNA), cree que es “inadmisible la falta de gestión de las autoridades, que no programan el presupuesto para comprar ambulancias”.

En el 2020, año atípico por la pandemia, se realizaron 3.169 traslados, el 167 % menos que en 2019, cuando se contabilizaron 8.448 salidas. Entre febrero y diciembre de 2018, año en que tres ambulancias del hospital fueron chatarrizadas tras más de 20 años de servicio, hubo 7.572 movilizaciones.

El hospital Guayaquil traslada a sus pacientes en dos unidades del ECU911, que son coordinadas por esa entidad, y en las dos alquiladas, que –según el proceso de contratación– darán el servicio de lunes a sábado por quince horas (05:00- 20:00 y 08:00-23:00), y los domingos solo una operará por doce horas (08:00-20:00).

“¿Y las nueve horas y las doce horas restantes?”, cuestionó Ramírez, quien cree que la tercerización de estos servicios de salud puede generar actos de corrupción, como los identificado en varios centros.

Este año, el CNA ha recibido al menos cinco denuncias por la falta de ambulancias en el hospital Guayaquil. Uno de los pacientes que requirió una unidad fue Juana, de 68 años, quien el 1 de marzo tuvo un derrame cerebral. Sus familiares la llevaron a la emergencia de este centro, pero -según su hijo- no la atendieron porque necesitaba una tomografía y ese equipo está dañado. Tampoco había una ambulancia para trasladarla.

“Nos dijeron que busquemos cómo llevarla al hospital de Monte Sinaí o al Luis Vernaza”, narró el hijo, quien llegó en un carro para movilizar a su madre en una hora, tiempo en que cree que la condición de su madre empeoró: “Tal vez si le daban una ambulancia en el hospital no se hubiese complicado tanto. Estuvo un mes en terapia intensiva”.

El hospital registra, según el proceso, un promedio mensual de 850 traslados de pacientes a diferentes instituciones de salud, de los cuales el 70 % corresponde a salidas de pacientes para procedimientos de diálisis y exámenes de resonancias magnéticas y tomografías, ambos equipos averiados en el centro, según personal y pacientes de este centro. También se realizan derivaciones y referencias para tratamientos.

“Con lo que se gasta en derivar los exámenes a privados pudieran haber ya comprado un tomógrafo”, criticó Ramírez, a quien le indigna que “el poco dinero que hay en la salud pública se gaste alegremente, mientras a los pacientes se los manda a comprar, porque no hay gasas, medicinas”.

Las ambulancias deben tener, según las especificaciones técnicas, silla de rueda, extintor, camilla telescópica, tablero espinal, equipo de perifoneo, oxígeno, aspirador portátil, resucitador manual, entre otros insumos. Además, el vehículo debe ser del año 2017, como mínimo. Las dos unidades que están prestando el servicio no tienen placas para confirmar este último requisito. (I)

Oferentes relacionados en puja de concurso

Los dos proveedores elegidos para la puja por el último contrato de alquiler de dos ambulancias en el hospital Guayaquil están relacionados entre sí: Briandyth Rosado y Elena Robles.

El primero figura como representante de Brialin, una firma que actualmente le alquila dos ambulancias al hospital y en cuya proforma figura como dirección electrónica el correo de Elena Robles.

Ella responde el número celular de Brialin. “Por teléfono, imposible”, dijo Robles, ante un pedido de entrevista de este Diario. Aún no confirma una cita personal.

Tampoco atendió una entrevista Briandyth Rosado, hermano de un médico que labora en este hospital, en el área de Gestión de Red, encargada de coordinar los traslados de pacientes.

En la puja, la contratista adjudicada fue Robles, quien –según el proceso– ofreció el menor precio: $ 84.280 por dos ambulancias en un plazo de ocho meses.

“Cuando yo llegué, el proceso ya estaba hecho, la administración anterior lo había hecho, a nosotros nos tocó continuar con el proceso (adjudicación), porque ya estaban los tiempos cumplidos”, justificó Carlos Ibarra, exgerente del hospital, cargo que desempeñó durante un mes y medio.

Mientras, el tercer proveedor participante, Nelly Córdova, fue descalificado, porque –señala el proceso– no cumplía con la experiencia del personal y la metodología de trabajo. Sin embargo, ella ha dado el servicio a este hospital desde el 2018, con su socio John Lainez (trabajador de un hospital del IESS).

El último contrato lo recibió a su nombre en 2020 y estuvo en el centro hasta marzo de este 2021. De este último proceso les adeudan diez meses, según personal de la contratista. (I)

 
Redacción
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