Guillermo Arosemnea: ¿Preparados para la adversidad?

Ella forma parte de la vida. Unos la enfrentan temprano, otros tarde, pero nadie se libra de experimentar la fatalidad. Hay de tres clases: de salud, emocional y económica. Estas ocurren por fallecimiento de un ser querido, inesperada grave enfermedad o fuertes pérdidas en los negocios. Todo gran hombre o mujer no puede considerarse como tal sin haber sufrido la desgracia. Sucede en el pasado, presente y sucederá en el futuro.

Cuando Winston Churchill, uno de los más importantes personajes del siglo XX, dirigía el almirantazgo británico durante la I Guerra Mundial, ordenó a una gran flota de la marina de guerra de su país entrar al estrecho de los Dardanelos y atacar a Galípoli. Su estrategia fracasó, hubo más de 40.000 muertos. Churchill renunció a su elevado cargo y se enlistó en el ejército, donde pensó redimir su mala actuación. En efecto, se destacó y terminada la Gran Guerra, regresó a su país, para en décadas posteriores recuperar su prestigio.

Los más grandes emprendedores han tenido momentos adversos. El más importante empresario guayaquileño de la segunda mitad del siglo XX, no en todo lo que incursionó le fue bien. Alrededor de 1968, presidió una misión para abrir el mercado soviético. Hacer negocios con esos países no era fácil, el comprador era el Estado. Las cantidades negociadas no eran pequeñas. Aprovechando el viaje cerró un contrato de cacao de 5.000 toneladas, la más importante cantidad hasta la fecha; la producción anual no pasaba de 50.000 toneladas. El sigilo para mantener en secreto la negociación duró poco, el precio del grano comenzó a subir, circularon los rumores de que una de las más grandes empresas exportadoras había hecho una enorme venta. El precio aumentó día a día hasta que se completó la cantidad contratada. La citada empresa tuvo cuantiosa pérdida, no logró recuperarse en años posteriores.

Lamentablemente la adversidad no puede evitarse, sabemos que vendrá, pero no estamos preparados. Hay desventuras que dejan lecciones, se debe aprender de ellas. El fenómeno de El Niño de 1982, el de 1997 y la COVID-19, entre otros, son ejemplos de adversidad.

Hay de tres clases: salud, emocional y económica…’.

Publicaciones relacionadas

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba