Guillermo Arosemena : Pretender prosperar sin merecer

No hay duda, la actual Asamblea es la peor de la historia ecuatoriana. Todos los adjetivos negativos en español se quedan cortos. Hizo bien César Rohon al renunciar, la historia lo juzgará favorablemente. No cuentan más de ocho legisladores merecedores del cargo. Los resultados de la reciente encuesta, en que apenas un muy bajo porcentaje de los ecuatorianos considera que es aceptable la labor de los legisladores, no ha sido motivo de alarma para ellos. Toda persona con dignidad se sentiría avergonzada; pero continúan comportándose como lo han hecho desde electos.

Los amnistiados que actuaron igual a terroristas reflejan el nivel de descomposición ética en parte de nuestra sociedad. Los legisladores votantes a favor son como Putin: él dice que ordenó una operación militar especial en Ucrania cuando el mundo ve al despreciable cometer genocidio ordenando asesinar a población civil, especialmente a mujeres y niños. ¿A quiénes pretenden engañar los amnistiados afirmando que son angelitos?

¿Por qué los ecuatorianos son reincidentes, y una y otra vez eligen a legisladores que no están preparados para el puesto? Mientras un elevado porcentaje de la población no tenga preparación para elegir correctamente, Ecuador seguirá a la deriva con mensajes populistas como el de castigar al exitoso para premiar al que no se merece.

En Ecuador existe la cultura del dinero fácil, hay que hacerlo sin guardar la ética y honorabilidad: droga y corrupción. Como la justicia no funciona y en muchos casos es comprable, no hay temor al castigo.

Hoy la juventud cree que todos tienen precio, no hay gente honrada, etc. Da la impresión que Ecuador no tiene futuro. El país tiene todos los recursos para ser próspero, como ya lo señalaba el diario Patriota de Guayaquil en 1821; el obstáculo se encuentra en un porcentaje muy pequeño del recurso humano. Desconoce la meritocracia.

Una de las características de los países ricos es tener una sociedad que aporta, no exige como la nuestra. Aporta ideas, iniciativas, orden, trabajo duro, etc. En Ecuador es todo lo contrario, lo que gusta es vivir del Estado y hacer el mínimo esfuerzo.

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