Guillermo Arosemena: La riqueza es el trabajo productivo de la gente

¿Hasta cuándo vamos a continuar con un rumbo incierto?

Por siglos se pensó que la riqueza estaba en metales preciosos y recursos naturales. En América Latina se sigue pensando que se halla en tierras fértiles y minería. Si fuera correcta la afirmación, ¿por qué nuestra región sigue atrasada en todo? Lo estamos viviendo en la actividad sanitaria. Si no hay conocimiento, ¿de qué sirve tener recursos naturales si no se los aprovecha eficazmente? En muchos productos agrícolas los rendimientos son históricamente muy bajos.

Hace más de 250 años el camino del éxito quedó escrito en dos páginas. Me refiero a la obra Riqueza de las Naciones, de Adam Smith. En las primeras páginas se sabe lo que hay que hacer para prosperar. Hemos tenido 190 años para aprender cómo debe manejarse la economía y es poco lo que han hecho los jefes de Estado y ministros de Economía; unidos suman cerca de 200. Cuánto tiempo desperdiciado y experimentos fallidos.

Smith comienza afirmando: “El trabajo anual de cada nación es el fondo del que se deriva todo el suministro de cosas necesarias y convenientes para la vida que la nación consume”. Es muy claro en explicar que la mayor o menor producción de un país depende de “dos circunstancias distintas: primero, de la habilidad, destreza y juicio con que habitualmente se realiza el trabajo; y segundo, de la proporción entre el número de los que están empleados en un trabajo útil y los que no lo están […]. Sean cuales fueren el suelo, clima o extensión territorial de cualquier nación en particular, la abundancia o escasez de su abastecimiento anual siempre depende, en cada caso particular, de esas dos circunstancias”. Termina la introducción afirmando que las causas del poder productivo de la mano de obra son el tema del primer capítulo de su obra.

¿Por qué es tan difícil comprender que el pueblo necesita aprender y capacitarse para hacer un trabajo productivo?, no como los que mencioné el domingo pasado en mis experiencias en la India y Haití. En cada nuevo gobierno se repiten los mismos errores del anterior en todas las funciones, no solamente la Ejecutiva. ¿Hasta cuándo vamos a continuar con un rumbo incierto?

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