Guillermo Arosemena: La ingeniería industrial en el olvido

A fines del siglo XIX la ingeniería industrial se convirtió en ciencia.

Se atribuye a Frederick Taylor ser el primero en practicarla. De profesión ingeniero mecánico, se dio cuenta de que lo estudiado era insuficiente para lo que quería hacer, el eterno desafío de cómo producir más con los mismos insumos o menos.

El trabajo es la suma de procesos, actividades y pasos. Por lo tanto hacer eficiente el trabajo requiere investigar y mejorar procesos, actividades y pasos. Se hace en toda la estructura de la organización: producción, control de calidad, ventas, recursos humanos, finanzas, bodegas, etc. Actualmente hay programas que ayudan a definir procesos, actividades y pasos.

Toda empresa, de mediana a grande, debe tener departamento de mejoras continuas. En Ecuador durante décadas no se enseñaba esa ingeniería, fue con la fundación de la Espol que nació la nueva carrera. Desde entonces se la dicta en muchas universidades.

Es en el sector público donde más falta mejorar la eficiencia debido a los múltiples e innecesarios trámites exigidos. La burocracia siempre ha existido, con los años aumenta en personas y trámites. Mi primera experiencia en conocer la ineficiencia del sector público fue en los sesenta, en una empresa exportadora. La principal fuente de préstamo en sucres para exportadores era el préstamo suigéneris que salía del Banco Central. Procesar la operación tomaba hasta tres o cuatro días. Me interesó saber el recorrido del préstamo para ver si podía reducirse el tiempo a la mitad. Le seguí la pista, pasaba por cuatro departamentos.

Leyes y trámites son la principal causa de estar tan mal ubicados en el índice de hacer negocios en Ecuador.

El gobierno de Guillermo Lasso ofreció transformar la ineficiente imagen del Estado. Ojalá lo logre, viene del sector privado y el banco donde es importante accionista debe ser modelo de eficiencia.

Traer medicina para tratamiento individual es un dolor de cabeza por las exigencias de la aduana. Ya no es suficiente la receta, ahora exige certificado médico, y debe ser en español. No sorprendería que luego pidan notarización.

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