Guillermo Arosemena: Haití: en caos por más de dos siglos

Primer país en América Latina y Caribe que se independizó; único en el mundo que lo logró con una revolución iniciada por esclavos. La declaración de Independencia a 1804 fue la segunda de las tres Américas, tras la estadounidense. La primera en afirmar el derecho que tiene la gente de color para gobernarse a sí misma. Fue la derrota más grande que tuvo Napoleón en sus años de revoluciones: más de 50.000 franceses, marineros, civiles; una cantidad mayor entre soldados de color y población civil fallecieron en los enfrentamientos. Luego de la victoria, los militares eligieron a Jean Jacques Dessalines gobernador general de por vida, él se declaró emperador.

Han pasado más de dos siglos y ese país sigue en caos, con pobreza que se aproxima a la de los países africanos más pobres. Años atrás estuve en Puerto Príncipe y me impresionó la miseria, muy por encima de la del resto de nuestra región. No se podía caminar en las calles, decenas de personas de diferentes edades y sexos pedían caridad. Los niños se agarraban de mi pantalón. Dentro de esa pobreza, François Duvalier, conocido como Papa Doc gobernaba el país con mano de hierro, vivía en una mansión blanca parecida a la Casa Blanca. Él estuvo en el poder durante más de una década, ordenó la matanza de sus adversarios que trataron de tumbarlo. A su muerte lo sucedió su hijo Jean Claude Duvalier, apodado Baby Doc; gobernó con brutalidad, estuvo en el poder cerca de 15 años y fue depuesto a 1986. Después de vivir años en Europa regresó a Puerto Príncipe, donde falleció. Sus sucesores han sido 22 jefes de Estado con promedio de 18 meses en el poder.

La república de Haití es como la de otros países de nuestra región; por ausencia de institucionalidad y Estado de derecho, entre otros requisitos, ser república no ha significado prosperidad para el pueblo. El déspota rey español fue reemplazado por déspotas criollos. Con el asesinato del presidente Jovenel Moïse, el caos sigue. Hoy el gobierno pide a EE. UU. ayudar a poner orden en ese país.

La triste historia de Haití no es muy diferente a la nuestra, exceptuando asesinatos.

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