Guillermo Arosemena: El costo de la ignorancia

“No se trata solamente de mejorar la educación y cultura…”

Los estadounidenses tienen una expresión: La educación es cara, pero la ignorancia mucho más. Posiblemente el costo más elevado entre los demás a nivel país y personal; una lástima que se lo ignore, no hay indicador diseñado para llevar un control.

País con pueblo sin educación y conocimiento no puede progresar, es víctima de los demagogos, los que ofrecen sacar a la gente de la pobreza y terminan aumentándola.

Todos los políticos hablan de mejorar la educación y la salud, pero al terminar su mandato es poco lo que cumplieron. Habiendo podido Ecuador elevar considerablemente el nivel de educación en los últimos 14 años, se hicieron inversiones innecesarias y fastuosas que poco han servido. Los políticos deben entender que sin educación no hay futuro.

Para un país la ignorancia es terrible y costoso obstáculo, los ciudadanos son subutilizados, representan una carga. No contribuyen con nada, demandan elevados egresos manifestados a través de diversas ayudas, caso del bono de la pobreza.

Hace más de cuatro decenios estuve en India. Al terminar de hacer aduana y salir del aeropuerto, me obligaron a que pague a la persona que llevó mi maleta hasta cierta distancia y luego otro la cargó hasta el taxi. Pagué dos veces por una maleta pequeña que la podía cargar. Era una de las fuentes de trabajo en los setenta. En la misma década llegué en barco a Puerto Príncipe, Haití. En los muelles había personas durmiendo en bancos a los que se habían amarrado un dedo del pie con una cuerda para pescar. Cuando sentían el sacudón se despertaban. Ellos no aportaban nada a su nación.

En Ecuador hay mucha ignorancia en diferentes áreas, es causa de enfermedades, accidentes de tránsito, violencia familiar, etc. El costo más elevado es no saber elegir a quienes ocuparán la Presidencia y el poder Legislativo.

No se trata solamente de mejorar la educación y cultura, también de cambiar los valores éticos de sus habitantes. Al ver a una persona arrojando desperdicio por la ventana de su carro, se nota que quizá tenga instrucción, pero no cortesía ni urbanidad.

¿Siempre seremos Estado fallido?

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