Guillermo Arosemena: Ciencia versus economía

En la actual pandemia, hay confrontación entre los que recomiendan la ciencia para encontrar una salida a la tragedia mundial y los que afirman vigorosamente que la economía no debe cerrarse porque los perjuicios son muchos más graves. Ambos grupos han analizado cuál país ha manejado mejor la pandemia, unos para probar que la ciencia tiene razón y otros para apoyar que los que abrieron la economía son los menos afectados. Con el pasar de los meses la mayoría de los países modelos, dejaron de serlo. A Suecia se la puso como ejemplo. Las evidencias muestran lo contrario en este enlace titulado el Experimento Sueco https://www.newyorker.com/news/dispatch/swedens-pandemic-experiment

India es otro ejemplo, al inicio de la pandemia el gobierno escuchó a la ciencia pero luego dio libertad a todos de hacer lo que quisieran. Ahora es el epicentro de la pandemia. En la fecha de escribir este artículo, los casos diarios son mayores a 300.000. En Europa hay países que van por la tercera ola y en EE.UU. los casos diarios no bajan de 50.000. De nuestra región, el New York Times versión español comenta: https://www.nytimes.com/es/2021/04/27/espanol/un-gran-salto-haciaatras.html “…América Latina parece estar camino a convertirse en un paciente de COVID persistente con una renovada deserción escolar, millones de nuevos pobres […]. En Brasil, el presidente Jair Bolsonaro gobierna un país que lleva seis años casi sin crecimiento económico. Él se opuso a tomar medidas estrictas para contener el virus, a pesar de las altas tasas de contagio. Ha quedado claro que la apuesta de Bolsonaro no logró proteger la economía, ni la salud pública: mientras miles de brasileños mueren de COVID, millones pasan hambre”.

En mi modesta opinión, la principal causa es la falta de disciplina de los habitantes en el uso de mascarilla, no mantener distancia, aglomerarse, etc.. Si los ciudadanos hubieran cumplido con las medidas de bioseguridad no se necesitaban confinamientos; los casos nuevos y muertes hubieran sido considerablemente inferiores. En Ecuador parece que a la gente poco le importa la vida.

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