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Guayaquil: Paciente tiene seguro privado y del IESS, pero pasa penurias en clínica debido al COVID-19

No podía respirar. Bajaba de 87 la saturación de oxígeno en su sangre. Dos médicos, el de una ambulancia y el que primero lo vio, lo enviaron directo a hospitalización. Llegó la mañana del sábado 2 de enero a emergencias de una clínica privada del norte de Guayaquil.

Ingresó con el seguro particular que tiene por su trabajo. Le pusieron oxígeno y lo empezaron a tratar por el COVID-19 que tenía.

Él había empezado con fiebre y malestar corporal el 26 de diciembre último. El 28 se hizo una prueba PCR particular para descartar la infección por coronavirus. El 30 de diciembre le confirmaron que dio positivo para COVID-19. Y el 2 de enero ya le faltaba el aire.

A Carlos (nombre protegido), de 36 años, lo hospitalizaron por medio de su seguro privado y lo ubicaron en una habitación compartida, con otro paciente con COVID-19, porque era lo que tenía disponible la clínica, les dijeron. Sus parientes aceptaron porque necesitaban que lo atendieran pronto para evitar más complicaciones y porque el seguro particular les cubría la estancia en ese hospital.

Al inicio, cuentan familiares, les indicaron que cuando se le terminara el cupo del seguro privado, $ 8.000 el tope máximo (por enfermedad al año) para él, debían cubrir por su cuenta el resto de gastos por hospitalización hasta que se termine el tratamiento y le den el alta.

Ahí, los parientes de Carlos dijeron que entonces aplicarían al seguro social, puesto que también es afiliado al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).

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