El Gobierno británico niega un chantaje a la Unión Europea

Continúa la polémica por la amenaza que contenía la carta de Theresa May a la UE, donde dejaba caer que la cooperación «contra el crimen y el terrorismo» se «debilitará» si no se alcanza un acuerdo comercial que dé acceso al Reino Unido al mercado europeo. La frase ha sido tachada de «chantaje» y causado revuelo, sobre todo en la prensa de los 27. El Gobierno británico, tirando la piedra y escondiendo la mano, ha negado que haya habido ese chantaje: «No. No lo hay», zanjó el ministro para la Salida de la UE, David Davis, que será el jefe negociador británico.

Desde la Europa continental la polémica se ve de otra manera. «Trato de ser un caballero y nunca utilizaría la palabra chantaje con una lady», respondió Guy Verhofstad, portavoz para el Brexit del Parlamento Europeo. Pero añadió: «Creo que no es posible decirle a la UE ‘mira, solo cooperaremos en seguridad si nos das un buen acuerdo comercial’».

El párrafo de la polémica de la carta de May reza así: «En términos de seguridad, un fracaso a la hora de alcanzar un acuerdo significaría que nuestra lucha contra el crimen y terrorismo se debería debilitada».

David Davis intentó arreglarlo esta mañana en BBC Radio con el siguiente argumento: «Lo que dijo la primera ministra es que si no alcanzamos un acuerdo será malo para ambos. Una de las cosas que se perderían con los actuales acuerdos en justicia y seguridad. Nosotros queremos ese acuerdo, y eso es lo que ella estaba señalando. Es algo perfectamente razonable y no una amenaza». También aseguró que había telefoneado en la tarde del miércoles a numerosos diplomáticos europeos y percibió «una respuesta positiva» a la carta, «todos me dijeron que tenía un buen tono».

El ministro de Empleo, Damien Green, quiso reducir la polémica a un «malentendido», creado en parte porque en un mismo párrafo se hablaba de manera seguida de comercio y seguridad. La ministra del Interior, Amber Rudd, hizo un desmentido que casi volvió a ratificar la amenaza, pues recordó que el Reino Unido es «el mayor contribuyente a la Europol y si nos vamos nos llevamos la información».

Lo más notable en el Día Uno de la era Brexit será que el Gobierno británico presentará esta mañana en el parlamento el borrador de la que llama la Great Repel Bill, la ley de revocación de la legislación comunitaria, que había entrado en vigor en el Reino Unido con la Ley de Comunidades Europeas de 1973. Lo que se busca es convertir la normativa europea en leyes inglesas, conservando así de facto lo que establecen las leyes de la UE en temas tan importantes como derechos laborales, regulación financiera o medioambiente. Con ese trasvase se evita el grave vacío legal que crearía desconectarse de la UE.

«En el corazón del referéndum estaba la soberanía. Un país fuerte e independiente necesita controlar sus propias leyes y ese es el proceso que comienza ahora», explica David Davis, utilizando el argumentario nacionalista que distinguió a la campaña del Leave.

El proceso legislativo será enormemente farragoso, con el traslado de más de mil leyes, tantas como las que aprueba el Gobierno británico en una legislatura. Son 44 años de estrecha imbricación, dificilísima de desenredar. La Gran Ley de Revocación podría estar lista en mayo, pero no entrará en vigor hasta que se complete el divorcio, previsto para mayo de 2019.

Por lo demás, Hollande ha opinado ya del Brexit y en la misma línea que Merkel, diciendo a May que no la UE no aceptará su propuesta de negociar la salida a la par que un nuevo acuerdo comercial. Primero hay que firmar el divorcio y luego se hablará de la nueva relación.

Fuente: abc.es

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