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«Ghost in the Shell: Vigilante del Futuro»: Una adaptación floja en manos de Hollywood

Santiago.- Hollywood es una cancha de juego muy incierta. La gran industria del cine estadounidense se arriesga constantemente con adaptaciones de distintas áreas. Sin embargo, un ámbito en el que —a título personal— tiene más desaciertos es en retratar el mundo oriental en la pantalla grande.

A pesar de no ser un fracaso, esto sucede en la nueva versión de acción real del manga «Ghost in the Shell», a cargo de los estudios Paramount. El filme de Rupert Sanders («Blancanieves y el Cazador») se basa en este relato de ciencia ficción, definido como ciberpunk, creado por Masamune Shirow a fines de los 80. A través de los años, la publicación reflejó un mundo futurista deslumbrante, que frente a las mejoras tecnológicas, parece desesperanzador.

Sin embargo, «Ghost in the Shell: Vigilante del Futuro» (2017) es una versión simplista de la historieta japonesa. Retomando la historia central de la Mayor (Scarlett Johansson), la cinta se sitúa en un futuro donde las mejoras humanas gracias a la tecnología están a merced de la mayoría. Así conocemos a Mira Killian (Johansson), una cyborg —mitad humana y mitad robot— a quien, tras un supuesto atentado terrorista, sólo pudieron salvarle el cerebro.

Tras el hecho, la protagonista se convierte en la cabeza de una brigada que trabaja para la Sección 9, combatiendo a cibercriminales y terroristas. En una de sus misiones, dan con una serie de hackeos en manos de un misterioso hombre que se hace llamar Kuze (Michael Pitt), quien busca desmantelar una operación ilegal del líder de la industria tecnológica: Hanka Robotic.

Justamente, esta empresa es la responsable de crear el extraordinario cuerpo de la Mayor y de conservar su ghost (fantasma), que podría interpretarse como su alma.

Con claras referencias al cuestionamiento de la identidad humana y a la auto-consciencia, esta versión de «Ghost in the Shell» se queda floja en profundidad. No así fue la adaptación en animé que realizó Mamoru Oshii en 1995 con una producción animada pausada, melancólica y casi religiosa.

Sin menospreciar la concepción artística de la película, y donde es clara la inversión financiera en este tipo de megaproducciones, el filme de Sanders queda al debe en varios aspectos: un villano y una historia predecible, guiños poco elaborados y un desenlace tan hollywoodense como cursi. Afuera quedó la trama política y la intriga sabrosa de carácter internacional del manga, que le entrega un valor sofisticado a su versión original en papel.

«Ghost in the Shell: Vigilante del Futuro» sí, es un espectáculo visual recomendable —sobre todo en su versión 3D—, pero con ese descomunal cuerpo tecnológico, le faltó claramente ahondar en su misterioso y profundo ghost (alma). El filme debuta hoy en las salas nacionales.

Fuente: Emol.com –

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