Francisco Swett: Mercado y Estado: pactos de convivencia

“Existe una estrecha correlaci贸n entre la fuerza de las instituciones gubernamentales en su rol de guardianes de la libertad econ贸mica y el desarrollo econ贸mico”

El mercado es el ecosistema del capitalismo: el que marca cu谩n libre es una econom铆a. El 谩mbito del mercado est谩 delimitado por el dirigismo, 鈥榣ight鈥 o pesado, de la econom铆a burocr谩tica. Las rep煤blicas abarcan todos los matices, desde el totalitarismo de Cuba y Corea del Norte hasta el liberalismo de Singapur y Nueva Zelandia, pasando por todas las sombras grises intermedias que incluyen reg铆menes unitarios y federales.

La rep煤blica, al igual que la monarqu铆a, se sustenta en un pacto social, concepto que resume, en el sentido pr谩ctico, el conjunto de instituciones, leyes y normas que rigen la convivencia. El punto de discusi贸n es, entonces, 驴qui茅n determina la forma y substancia del pacto social? Sin entrar en la discusi贸n de la cultura, la historia, el lenguaje y las costumbres, el pacto social se define en raz贸n del ejercicio o de las restricciones de la libertad. En la tradici贸n latinoamericana, las lecturas son el legado de nuestra cultura de poca tradici贸n institucional. Hemos vivido dictaduras civiles y militares, y hoy en democracias m谩s o menos representativas pero disfuncionales, pues est谩n asediadas por la corrupci贸n, los extremos de desigualdad y los choques ideol贸gicos: todos elementos desestabilizantes de cualquier pacto social.

驴Qu茅 relaci贸n tiene toda esta narrativa con el capitalismo, o, m谩s generalmente, con la econom铆a de mercado?: la respuesta abarca las diferentes modalidades de organizaci贸n del capitalismo como expresiones de las variadas manifestaciones del pacto social. China es paradigma del capitalismo pol铆tico: es una econom铆a en la cual, sorprendentemente, el 80 % de la producci贸n est谩 privatizada, pero el Estado ejerce un dominio evidente sobre dichas actividades. En el otro extremo est谩 el capitalismo americano, meritocr谩tico y basado en una econom铆a de mercado libre pero regulada en cuanto al cumplimiento pormenorizado de normas de calidad, seguridad y observancia de la ley.

El capitalismo y el socialismo son ant铆podas no solo ideol贸gicas, sino en cuanto a la arquitectura de la organizaci贸n social que visualizan. Es la libre competencia y diseminaci贸n del poder pol铆tico contra el dirigismo estatal en la pol铆tica y la econom铆a. Al ide贸logo socialista le disturba la existencia de la libertad del mercado, libertad que est谩 dada por la individualidad de la iniciativa privada, la toma de riesgos, la innovaci贸n requerida para ser m谩s competitivos, el modo de capitalizaci贸n de las empresas y la definici贸n del poder econ贸mico nacional. Existe una estrecha correlaci贸n entre la fuerza de las instituciones gubernamentales en su rol de guardianes de la libertad econ贸mica y el desarrollo econ贸mico. La triada de la democracia liberal, la econom铆a de mercado y el imperio de la ley en un mundo globalizado y de comunicaciones instant谩neas es la f贸rmula m谩s apta.

El desarrollo de las naciones, concluyo, radica en un pacto social arbitrado por un Estado fuerte que, a diferencia de Leviat谩n, est谩 encadenado por la fuerza de las instituciones que lo constituyen, las que a su vez dan cuenta de su existencia y permanencia a ciudadanos conscientes de su rol que, al igual que las hebras de hilo, forman el tejido del pacto social.

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