Francisco Swett: Follow the money

La frase “síguele la pista al dinero y hallarás las explicaciones” se resume en tres palabras, en inglés: “follow the money”. Es una guía para explorar el origen y las consecuencias de por qué pasan las cosas. Ecuador es catalogado como “deudor malo en serie” (“serial defaulter”) y ello ayuda a explicar la tensa relación con los mercados financieros y el actual enfrentamiento entre pagar deudas o atender el bienestar de la población.

Las deudas incurridas en el crédito público hay que analizarlas en función de su origen, condiciones de intereses y tiempo, uso, y capacidad para pagarlas. Es una tarea permanente que requiere observar las reglas de prudencia y correcto manejo de la caja fiscal. La otra parte de la ecuación es el financiamiento sustentado en ingresos permanentes de amplio espectro de recaudación y agilidad de administración, apoyando el crecimiento de la economía para, a su vez, mantener una economía estatal sana.

En Ecuador, por el contrario, el crédito público es el cesto de la basura fiscal: del gasto excesivo y el Estado disfuncional. Durante Correa la relación de las obligaciones (todas las deudas) creció exponencialmente del 20 % de un PIB de $ 51.000 millones al 60 % de un PIB de $ 100.000 millones. Moreno lo superó en montos y malos tratos en los mercados financieros. A Lasso le pasaron una cuenta de $ 36.000 millones en capital e intereses a pagar en el cuatrienio, monto mayor al presupuesto del Estado. Son fondos que saldrán de la economía en transacciones equivalentes a importar sin exportar.

En momentos de apuro, y este es uno de ellos, hay que renegociar. Esa alternativa ha quedado de lado, y se han subido los impuestos, privilegiando a los acreedores y haciendo subir la cotización de sus activos. El interés de los prestamistas es el de maximizar el rendimiento de los bonos (esto es, el valor de mercado más el cupón de intereses de los bonos). Desde la perspectiva del deudor, Ecuador debe buscar que sus bonos tengan la mejor cotización, esto es, el mayor plazo al menor interés que otorgue el mercado, siendo buen pagador.

Eso no se logrará si el estrés de pagar deudas impagables en las actuales condiciones fragmenta la paz social. La percepción que el acreedor tiene del deudor es determinante en una reestructuración de pasivos: buscada de buena fe, aptamente planteada y eficazmente ejecutada. La apertura a la inversión externa es propicia, pero difícilmente superará el 3 % del PIB. Es preferible apostarle al inversor local, que conoce el mercado y no se guía por los análisis muchas veces elementales y errados de los analistas externos. Hay, además, que crear empleo y fortalecer la economía de los hogares.

Finalmente, la manipulación de mercado, puntualmente de un mercado volátil como el de los activos ecuatorianos, contradice las prácticas aceptadas del intercambio. Delitos tipificados como “insider trading” y “self dealing” (genéricamente, manipulación de mercado con conocimiento y transacciones simuladas”) son penados. Dada la escasa capacidad de análisis de nuestro sistema de justicia, no queda otra alternativa que observar quiénes son las partes interesadas, su influencia política y poder económico, y sus argumentos. Y, no olvidar: ¡follow the money!

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