Francisco Swett: El pobrismo

La palabra “pobrismo” -que denota la vocación de ser pobre- aparece en la obra del profesor Antonio Escohotado, Los Enemigos del Comercio (2008 – 2016). Es un tratado de varios miles de páginas a lo largo de las cuales el autor da respuesta a la pregunta ¿quiénes son los enemigos de la propiedad privada y de su instrumento, el comercio? Para lograrlo traza los vaivenes económicos de culturas que, empezando con Esparta, culminan con los marxistas, soviéticos, socialistas e intervencionistas de la época presente.

El pobrismo histórico es la consecuencia de los modos de organización social, política y económica que han primado a lo largo de 2.000 años. La pobreza está asociada con la sofocación de la libertad económica, la explotación, la esclavitud y la represión del emprendimiento. Reyes, emperadores, señores feudales, oligarcas y comunistas han buscado mantener el dominio sobre la plebe, los obreros, y el proletariado urbano y rural. La aristocracia, nos enseña, despreciaba el trabajo manual y el comercio era mal visto; los productores no podían retener sus ganancias so pena de muerte o condena al infierno en los tiempos en que el catolicismo pasó a ser la religión oficial de Roma. Por casi dos milenios la moneda no sirvió como instrumento de intercambio o fuente de valor; la iliquidez era total, el cobro de intereses obra del demonio, y las visiones del Apocalipsis reinaban durante los siglos de la Pax Dei impuesta en forma sangrienta.

Los emprendedores, no obstante, hallaron sus nichos; los comerciantes y mercaderes progresaron, y entidades como la República de Venecia pasaron de ser pantanos malolientes a convertirse en potencias a través del intercambio. La historia seguiría sus rumbos hasta nuestros días, en el mundo globalizado del siglo XXI, donde el conocimiento es supremo en todos los ámbitos del quehacer humano, sean estos el aprendizaje, la producción de bienes y servicios, el gobierno, las artes y los oficios.

¿Qué implicaciones tiene todo esto para la lucha contra la pobreza? Tanto el legado del pasado, como la evidencia contundente del presente muestran que la única manera de aspirar al progreso material sustentable reside en lograr lo que yo llamo el crecimiento ético. La paz social es un bien público y el rol de todo gobierno es el de coadyuvar en la eliminación progresiva de la marginación, fuere de mujeres, hombres, ancianos, jóvenes o infantes, quienes “dejados atrás” menoscaban el bienestar colectivo. Las oportunidades nunca van a ser iguales y los argumentos del socialismo son falaces en la medida que fuerzan el pobrismo. La defensa de la propiedad privada va de la mano con el imperio de la ley que requiere la presencia de instituciones fuertes y respetadas. La libertad para emprender es un derecho que demanda visión productiva e inteligencia política. No hay espacio para cualquier forma de dominio y control del mercado, situación que se combate con la libre competencia,

La historia nos presenta lecciones invalorables. Entender las circunstancias del presente y concebir al Estado como garante de la libertad son requisitos esenciales para perder la vocación de ser pobres y optar por la opción de la prosperidad.

Tanto el legado del pasado, como la evidencia contundente del presente muestran que la única manera de aspirar al progreso material sustentable reside en el crecimiento ético’.

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