Francia celebra una reunión con los dirigentes de la fuerza militar G5 Sahel

Dirigentes europeos y africanos se reunieron este miércoles en Francia para acelerar la puesta en marcha de la nueva fuerza conjunta G5 Sahel, cuyo objetivo es garantizar la seguridad de esa región desértica del norte de África, escenario de ataques de grupos yihadistas.

El presidente francés, Emmanuel Macron, convocó ese encuentro tras recordar recientemente que los yihadistas habían logrado “victorias militares y simbólicas” en el Sahel en los últimos meses.

Macron invitó a sus homólogos del G5 Sahel —el maliense Ibrahim Boubakar Keita, el nigerino Mahamadou Issoufou, el burkinés Roch Marc Christian Kaboré, el chadiano Idriss Déby y el mauritano Mohamed Uld Abdelaziz— al castillo de la Celle-Saint-Cloud, cerca de París.

También asistirán al encuentro los socios de la fuerza común: la ONU, la Unión Africana, la Unión Europea, la canciller alemana, Angela Merkel, y los jefes de Gobierno italiano, Paolo Gentiloni, y belga, Charles Michel.

Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos participan asimismo en la reunión, cuyo objetivo es “aumentar la movilización para el G5 Sahel en los ámbitos militar, político y financiero”, explicó la presidencia francesa.

La iniciativa G5 Sahel, lanzada a principios de año, aspira a formar una fuerza de 5.000 soldados, compuesta por militares de los cinco países implicados, de aquí a mediados de 2018.

AFP/Archivos / Daphné Benoit. Soldados malienses de la fuerza conjunta militar G5 Sahel, patrullan en el centro de su país el 2 de noviembre de 2017

Esa alianza ya tiene un cuartel general en la ciudad maliense de Sevare, y llevó a cabo una primera operación en la zona de “las tres fronteras” entre Malí, Níger y Burkina Faso.

Su objetivo es reconquistar y garantizar la seguridad de las zonas donde los grupos extremistas realizan “acciones sorpresivas” antes de esfumarse en el inmenso desierto del Sahel, una región tan extensa como Europa.

Esos yihadistas apenas son unos centenares -entre 500 y 800, según diversas estimaciones-, pero conservan la capacidad de debilitar unos Estados muy frágiles.

La mayoría de los combatientes extremistas fueron expulsados por la intervención militar internacional lanzada en enero de 2013 a iniciativa de Francia, pero cobraron un nuevo impulso en el norte de Malí a pesar de la presencia de 12.000 cascos azules y de la fuerza francesa Barkhane, que cuenta con 4.000 soldados en la región.

Los yihadistas multiplicaron los ataques contra esas tropas extranjeras y el ejército maliense, y en 2017 extendieron sus acciones hasta el centro y el sur de Malí, en la frontera con Níger y Burkina Faso, que son a menudo escenario de sus atentados.

La lucha contra los grupos extremistas sufre además las consecuencias de los “fallos” del proceso de paz en Malí, que no logra reconciliar a las distintas partes del sur y el norte del país.

El G5 Sahel tiene asimismo un problema de orden económico, ya que los países que lo conforman están entre los más pobres del mundo y no pueden, por tanto, movilizar los 250 millones de euros -más de 290 millones de dólares- necesarios para la fuerza conjunta.

De momento la Unión Europea prometió 50 millones de euros, Francia, ocho millones, cada uno de los cinco países fundadores, 10 millones, y Arabia Saudita debería confirmar este miércoles una contribución de 100 millones de dólares.

Estados Unidos prometió, por su parte, una ayuda bilateral global de 60 millones de dólares para los cinco países del G5 Sahel.

Fuentes: AFP

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba