FMI reduce proyecciones para America Latina

El reciente informe, del mes de abril, del Fondo Monetario Internacional (FMI) en cuanto al panorama económico mundial Internacional reporta buenas noticias para el mundo, pero no tanto para América Latina.

Si bien el Fondo elevó su estimación del crecimiento del PIB mundial en un 0,1 por ciento, de igual forma redujo las proyecciones para América Latina y el Caribe en un 0,5 por ciento.

Ahora se espera que el mundo crezca 3,5 por ciento en el año 2017, mientras que el PIB total de la región se expandirá tan sólo 1,1 por ciento.

México y Venezuela son gran parte del problema.

Las proyecciones originales del FMI para el 2017 se habían publicado en octubre de 2016, antes de las elecciones en Estados Unidos.

Hoy la incertidumbre sobre el futuro de las relaciones entre México y su mayor socio comercial está afectando las perspectivas del país latinoamericano.

Las relaciones entre Estados Unidos y México son profundas.

El comercio de dos vías alcanzó los 531.000 millones de dólares en 2015, marcando un aumento de más de cinco veces desde la implementación en el año 1994 del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

México es el tercer mayor socio comercial de Estados Unidos, detrás de Canadá y China.

Pero es discutible que las cadenas de suministro entre los Estados Unidos y México se encuentren estrechamente integradas.

Un informe del año 2010 de la Oficina Nacional de Investigación Económica divulgó que los componentes estadounidenses representan el 40 por ciento de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos.

En comparación, esa cifra es del 25 por ciento para las importaciones canadienses y del 4 por ciento para las chinas.

Acerca de Venezuela, la turbulencia económica y el malestar político tienen a los inversionistas muy angustiados.

¿Lograrán tanto el gobierno venezolano y la empresa estatal de petróleo PDVSA honrar sus pagos de bonos?

¿Cuentan con el flujo de caja para evitar el incumplimiento?

¿Existe un argumento racional para realizar dichos pagos de miles de millones de dólares al mismo tiempo que sus niveles de importación se desploman?

¿Es el cambio político un requisito previo para su recuperación económica?

Sin embargo, existen buenas noticias para Brasil, la mayor economía de la región.

No obstante que su PIB crecerá tan sólo un 0,2 por ciento este año, la tasa alcanzará el 1,7 por ciento de crecimiento en el año 2018, lo cual se encuentra por encima del pronóstico de enero, el cual fue del 1,5 por ciento para el próximo año.

El Fondo cita una mayor estabilidad política para dicho impulso, además de una menor inflación y los ajustes realizados a su déficit.

Asimismo, en febrero, Brasil registró un crecimiento neto del empleo por primera vez en 22 meses.

Como siempre, quedamos atentos a sus comentarios.

Por: José X. Orellana Giler

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