Faltan 246 271 placas de vehículos; déficit se arrastra desde el 2018

La bodega central está llena de cajas. Se hallan apiladas unas sobre otras, en anaqueles de metal o sobre el suelo.

Es la bodega central de la Agencia Nacional de Tránsito (ANT) y allí se guardan las placas de los autos que no han sido entregadas desde el 2018. Cada cartón tiene membretes de papel en los que se detallan las ciudades y el número de ejemplares pendientes por remitir. En cada caja se almacenan entre 1 000 y 5 000 series.

¿Por qué no se entrega a los usuarios? El material se guarda en ese lugar porque no está completamente elaborado. Son solo láminas de metal en blanco, sin la numeración. Esto ocurre por problemas con las máquinas que operan. Cuando Adrián Castro asumió la dirección de la ANT, el 8 de junio pasado, constató que los equipos que se utilizan para este trabajo son “obsoletos”. Son aparatos de los años 90. “Por más reparaciones o repotenciaciones que se hagan vuelven a fallar, pues su vida útil ya feneció”.

El martes, este Diario pudo ingresar a la fábrica donde se hacen las placas. En anteriores administraciones no se había autorizado el ingreso. Para llegar allí se accede a las instalaciones principales de la ANT, en el norte de Quito.

En el primer piso existe un cuarto pequeño. Allí hay seis máquinas. Tres de estas son prensadoras y sirven para diseñar el código alfanumérico en las láminas blancas de metal. Los otros tres aparatos se usan para tinturar de negro las letras y los números.

Durante el recorrido, EL COMERCIO constató que todas las máquinas estaban apagadas. Solo se escuchaba el roce de las láminas metálicas en blanco, mientras tres empleados las apilaban, guardaban en cajas y embodegaban.

Gonzalo Vásconez, coordinador de esa fábrica, indica que otro problema es la falta de insumos para que las máquinas operen. Él camina unos pasos y toma una placa en blanco. Mientras la observa, asegura que ninguno de los equipos cuenta con rollos de cinta termoplástica para pintar el código alfanumérico.

Castro reconoce que esto ha provocado un desabastecimiento de las identificaciones vehiculares en el país.

“Las anteriores administraciones no debieron descuidar este servicio, porque perjudica principalmente a la seguridad vial”. Las provincias más afectadas son GuayasAzuay y Pichincha.

A escala nacional hay 246 271 placas que no han sido despachadas a los propietarios de los vehículos, desde el 2018.

La demora en la entrega también obedece a la falta de adquisición de planchas de metal. Un informe señala que es necesario un presupuesto adicional de USD 3,3 millones para comprar los materiales necesarios para elaborarlas.

Castro asegura que la institución no cuenta con esos recursos económicos.

Existe malestar entre los usuarios. Por ejemplo, Marcelo Martínez transita por Quito con una placa de papel pegada en el parabrisas de su auto.

Eso ocurre desde noviembre del 2019, cuando él compró un nuevo vehículo para trabajar como taxista.

Cuenta que cada tres meses llama a la Agencia para saber por qué se demoran tanto. “Lo único que me dicen es que aún no hay fecha de entrega y que debo tener paciencia”.

Del 2018 y 2019 está pendiente la fabricación del 30% de ejemplares; y del 2020 y de este año, el 100%, para autos y para motos, a escala nacional. Actualmente, son pocas las placas que se entregan, los operadores de la fábrica tratan de elaborar las más antiguas.

Por eso, este año, la ANT tiene previsto ejecutar un plan.

La idea es que los municipios se hagan cargo de la entrega de las series en sus territorios. Castro ha tenido reuniones con las autoridades de movilidad de los municipios de Quito, Guayaquil, Cuenca y Quevedo. “En esos encuentros les explicamos cuál es el problema y ellos están de acuerdo con asumir el trabajo”.

Además, asegura que ya se firmó una carta de intención con el secretario de Movilidad de Quito y también se han realizado mesas técnicas con la Autoridad de Tránsito Municipal de Guayaquil.

“No se requiere que los gobiernos locales tengan un presupuesto adicional para ejecutar esa tarea, pues son los usuarios los que cancelan el valor”, dice Castro. En este momento, los conductores pagan USD 23 por la placa del auto y USD 12,50 por la de una moto.

El objetivo es que con el dinero que pagan las personas, se pueden adquirir las placas terminadas directamente a un proveedor, sin necesidad de invertir en nueva maquinaria.

El funcionario explica que no todos los municipios podrán encargarse de esta labor.

Por eso, el plan contempla que en las ciudades donde existe mayor retraso estas asuman la entrega y la ANT podrá abastecer al resto del país.

La idea es que el despacho sea inmediato y los usuarios no deban esperar años, como lo ha hecho Pedro Almeida.

Desde enero del 2019 hizo las gestiones para obtener un duplicado, pero hasta hoy no le entregan. Dice que hizo esa gestión luego de que la Policía recuperara su vehículo, que había sido robado en octubre del 2018. “Cuando me lo entregaron, me di cuenta que los ladrones habían sacado las placas”. Hugo Constante espera la identificación de su auto desde agosto del 2020. Cada tres meses acude a la agencia solo a renovar el papel.

 

Fuente: El Comercio

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