Exoesqueleto de manos libres devuelve la movilidad a personas con discapacidad

El cuerpo es una herramienta con la que se realizan diferentes actividades, entre ellas caminar. Esta es una acción tan común que en ocasiones su importancia es subestimada, sólo las personas con alguna discapacidad motriz son conscientes de la influencia en la vida cotidiana. 

A pesar de las limitaciones de movimiento en ciertas partes del cuerpo, los desplazamientos de un lado a otro han sido posibles gracias a los avances tecnológicos. Un ejemplo de esto, son los exoesqueletos, desarrollados por la empresa francesa Wandercraft, los cuales brindan la oportunidad de caminar a quienes tenían pocas esperanzas de lograrlo. 

La motivación de caminar
 

La pasión por la robótica y la idea de facilitar la movilidad para sus familiares, quienes tienen problemas para caminar, llevó a Nicolas Simon a crear la primera versión de un exoesqueleto que emula la marcha de los humanos, junto a sus compañeros de clase ​​Alexandre Boulanger y Matthieu Masselin. De ahí surgió la empresa Wandercraft, en el 2012. 

Más adelante, el empresario e ingeniero en robótica, Jean-Louis Constanza, se integró al equipo, después de que su hijo le pidiera crear un robot para volver a caminar, debido a que tiene una condición neurológica la cual impide el envío de señales de los nervios hacia sus piernas. 

Cinco años después, realizaron pruebas de un prototipo de la estructura en pacientes de diferentes clínicas de rehabilitación. Tras lograr la completa libertad de desplazamiento de personas con parálisis total en el tronco y extremidades inferiores, ajustaron el diseño hasta crear el exoesqueleto de caminata autoequilibrada, ahora nombrado Atalante. 

El Atalante de Wandercraft

El exoesqueleto cuenta con ciertas características que ayudan a los terapeutas y personas con discapacidad a mejorar los ejercicios. La estructura permite la verticalidad del cuerpo sin tanto esfuerzo, al momento de levantarse de una silla o cama. 

También, logra la movilidad de tronco y piernas, sin tener que utilizar las manos u otras estructuras para sujetarse, sólo un arnés en la parte superior que sirve como elemento de seguridad. 

Por otra parte, una de las ventajas del exoesqueleto autoequilibrado es que está creado para un uso sea intuitivo. Con ello, se obtiene una optimización de las sesiones y se reducen los tiempos de preparación, para que la atención se centre completamente en la terapia. 

Hoy en día, han vendido decenas de marcos exteriores Atalante, en hospitales y centros de rehabilitación de Francia, Luxemburgo y Estados Unidos, los cuales tienen un precio de 150 mil euros, lo que equivale a más de tres millones 500 mil pesos mexicanos. 

Aún no cuentan con un exoesqueleto de uso personal y el actual tiene un peso y volumen poco conveniente para el desplazamiento en hogares u otros espacios que no sean hospitales. No obstante, los fundadores trabajan en una versión que se adapte a las necesidades de todas las personas con discapacidad motriz. 

Empresas enfocadas en desarrollar exoesqueletos

Humexe es un proyecto avalado por la Unión Europea para el desarrollo de exoesqueletos que se controlan a partir del movimiento de los brazos. Esta estructura está creada para un desplazamiento autónomo y sencillo, ya que tiene un peso ligero, simplicidad de uso y batería durable.
Por otra parte, Hank y Belt, las creaciones de Gogoa Mobility Robots, también forman parte de las estructuras tecnológicas para que las personas con discapacidad puedan caminar. Uno de sus puntos fuertes es que tiene un costo menor, casi la mitad que el de su competidor Atalante, pero requieren muletas para lograr la estabilidad; mientras que el de Wandercraft, funciona con la completa libertad de las manos.

 
Fuente: Excélsior
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