En el Hospital Teodoro Maldonado Carbo de Guayaquil las irregularidades eran constantes

La Contraloría hizo una intervención emergente en ese hospital por una serie de irregularidades que fueron denunciadas al inicio de la emergencia sanitaria. Ese ente de control aprobó tres auditorías sobre la adquisición de bienes, servicios, consultorías, medicamentos, insumos y equipos médicos, del 1 de enero al 31 de octubre de 2019.

En esos exámenes se evidenciaron sobreprecios, documentos fraudulentos, pagos en exceso y ausencia de equipos para enfrentar la pandemia.

En 2018 el HTMC adquirió insumos para enfermería porque se encontraban en stock cero. Sin embargo, la unidad de Bodega y Activos Fijos tenía saldos de hasta 8.200 unidades.

En ese caso y luego del pago del anticipo por $295.000 se autorizaron prórrogas para que la contratista de esos insumos cumpla sus obligaciones. Pero hasta el corte del examen especial (31 de octubre de 2019), la empresa no entregó los insumos, ni devolvió los recursos económicos del Estado.

En la adquisición de suministros de traumatología por $1’093.675 y mantenimiento de equipos, ese hospital contrató a empresas que no acreditaron su experiencia con certificados legítimos.

Según la Contraloría, el presupuesto referencial para la adquisición de materiales de enfermería, terapia respiratoria, entre otros, por $2’130.304, se preparó con sobreprecios hasta en un 992%, que equivale a una diferencia injustificada por $1’242.882,13.

También en los costos de insumos para tratamiento de pacientes con insuficiencia aguda y crítica se utilizó la cotización de una persona natural, cuyo RUC registra como actividad principal la “venta al por menor de artículos de papelería”.

En ese contrato suscrito por $938.969, se identificó una sobrevaloración de $302.692, frente a presupuestos de otros proveedores.

Además, otras compras de medicamentos e insumos médicos se hicieron sin consultar compras similares en el portal de compras públicas y sin las descripciones específicas de los ítems. Eso ocasionó sobreprecios en materiales de cirugía endovascular por $202.714; en insumos de enfermería para un año por $1’349.716; por $1’488.629 en dispositivos médicos para la Unidad Técnica de Enfermería.

En total, se estableció una diferencia de $5’351.017 en las adquisiciones que hizo el hospital para los primeros cuatro meses de 2019.

Pero, además, en el reclutamiento de personal y de sus remuneraciones, se identificaron pagos duplicados y en exceso que suman $63.830.

Finalmente, la ausencia de un plan de mantenimiento preventivo ocasionó que 25 ventiladores no funcionen para atender a pacientes con problemas respiratorios durante la emergencia sanitaria por la covid-19. (El Telégrafo)

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