Elizabeth Cabezas: Quien a hierro mata, a hierro muere

Esta expresión tan antigua como la Biblia que se expresa en el Evangelio de San Mateo (Cap. 26 versículo 51-52) se atribuye a Jesús, quien pide a uno de los sus compañeros que guarde su espada, la cita en latín, qui in gladio occiderit, gladio peribit, significa “el que mata a espada, perecerá por la espada”.

Esta frase tan vigente tiene relación con lo que se llama karma, es decir la creencia o confianza de que el tiempo pone las cosas en su lugar, y que quien actúa de una manera negativa recibe en pago el mismo daño que causó.

Esto es lo que sucedió este lunes 10 de mayo en la Asamblea Nacional durante el juicio político a un Asambleísta, quien quiso forjarse una imagen de justiciero implacable y que, a mediados del 2018, generó una tormenta de acusaciones y señalamientos de diversa índole en contra de una docena de Asambleístas a partir de un escándalo del cobro de diezmos. Solo dos de las acusaciones se concretaron, pero el manejo mediático salpicó a justos por pecadores y afectó irremediablemente la imagen del primer poder del estado frente a la opinión pública.

La Comisión de Ética de la Asamblea (instaurada en la reforma de la LOFL en Nov/2020) llevó al Pleno un informe para la destitución de dicho Asambleísta por la obtención irregular de un carnet de discapacidad que utilizó para obtener diversos beneficios. En la intervención que le correspondía para su defensa, no presentó ningún descargo, ni justificativos a las acusaciones y se dedicó a cuestionar la legitimidad de todos los miembros del parlamento que le juzgaba.

A 24 horas de que culmine el periodo legislativo para el cual fue electo, su fin es lapidario, con 107 votos a favor el Pleno de la Asamblea lo destituyó, cerrando con una oscura cortina su carrera política. La Ley Orgánica de la Función Legislativa vigente desde Noviembre del 2020 estipula que el juicio político le impide ejercer un cargo público por los próximos dos años. Esta sanción en el ámbito político no le exime de las responsabilidades civiles o penales a las que hubiera lugar si se determinan irregularidades en la misma causa.

El combate a la corrupción requiere un gran compromiso y una enorme responsabilidad de los ciudadanos y de los políticos pero, lamentablemente, la denuncia indiscriminada e imprudente se ha convertido, en una suerte de trampolín político para salir del anonimato o ganar notoriedad en la coyuntura política sin reparar en las consecuencias. Luchar contra la corrupción es una causa muy seria y apegada al justo proceso, quien se embandere de ello debe asegurarse un comportamiento impecable en todos los ámbitos de su vida pública y privada, de lo contrario se termina debilitando la credibilidad de todo y de todos, lo que profundiza la desconfianza general de la sociedad.

La búsqueda de justicia y transparencia no se debe confundir con odios individuales, no puede estar empañada por el ego, ni dictada por la arrogancia, no se debe desenvainar la espada injustamente…porque quien a hierro mata, a hierro muere.

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