El sector alcoholero se desafía a recuperar el tiempo perdido

La razón de la caída de ventas no fue porque la gente quiso, sino por las fuertes restricciones. Estamos recuperando el tiempo perdido.

El 2020 pudo ser un año de fiesta para la industria de bebidas alcohólicas, pero, como en todo, la pandemia demostró ser inflexible también con este sector que hoy, después de 14 meses de rígidas restricciones, intenta salir del peor malestar que le dejó un año con bajas o nulas ventas.

La resaca fue para todos. Para industrias grandes y pequeñas, así como para las que venden desde licor hasta el producto de consumo más masivo como la cerveza. De este contexto no se escapa Cervecería Nacional (CN) que el año pasado, según datos de la Superintendencia de Compañías, llegó a facturar $ 285 millones, $ 65 millones menos que el año previo.

Este Diario consultó a la empresa sobre estas pérdidas, pero prefiere pasar la página y no hablar de ellas. Opta por referirse a la forma en cómo empezó a salir de ese mal escenario: empujando la reactivación del consumo que, al no ser de primera necesidad, se vio golpeado. Así emprendió proyectos para hacer que, a través de alianzas y promociones, la demanda se retome en negocios como restaurantes y establecimientos turísticos; planes que, según la firma, se siguen desarrollándose y que se complementan con otros objetivos de mayor y largo alcance. Uno de ellos es el programa Siembra por Contrato recién lanzado en junio del año pasado, y que con una inversión de $ 12 millones, busca promover en 9 provincias el cultivo de insumos que usará para seguir produciendo sus cervezas.

Si bien la afectación fue para todos, la forma de recuperarse no es la misma para otras industrias que avanzan a otro ritmo y bajo otras estrategias. Más si se tratan de negocios más jóvenes. Es el caso de Beerman, un emprendimiento de cerveza artesanal que nació hace 2 años. Juan Zurita, su propietario, si tiene que medir las pérdidas lo hace recordando la caída del 60 % que, durante abril y mayo de este año, dejó la Ley Seca en el marco del último estado de excepción dictado, un factor que para este tipo de negocios fue un detonante. “Eso fue un ataque al emprendimiento. ¿En qué sentido la Ley Seca ayudó a evitar contagios? Eso lo que hizo fue promover el contrabando y el consumo del alcohol ilegal”, dice.

El año pasado, los efectos que le dejaron los meses de confinamiento y semanas de restricción de movilidad de personas y operación de locales (había ocasiones en que tenían que abrir a las 14:00 y cerrar a las 20:00) no los ve con mucho desdén pues fue una crisis, reconoce, que también le permitió encontrar nuevas oportunidades para crecer. Fue el momento de tocar puertas e ingresar a perchas de supermercados como las de Supermaxi y de hacer alianzas con restaurantes para ganar espacios. Adicional a ello nació el Club Beerman (un plan de suscripción mensual de $ 15 que a cambio ofrece bebidas con descuentos), otra de las vías que sigue impulsando para promover un consumo masivo. En siete meses, ya suman 80 socios. A finales de año esperan llegar a los 500.

Aunque la reactivación avanza lentamente, al ritmo en que crece el número de vacunados, a este sector lo embarga el entusiasmo. Si la pandemia afectó las ventas e interrumpió proyectos, todos coinciden en que ya es hora de retomarlos. “El 2020 fue malo por las restricciones, no porque la gente no haya querido consumir nuestros productos. Ahora lo que tenemos que hacer es recuperar el tiempo perdido”, dice Antonella Farina, jefa de mercadeo de Destilsursa (productor de Gin Crespo), el departamento que tuvo que surgir en plena pandemia como estrategia para seguir conectados al cliente. Tenían la necesidad de no desaparecer de la retina del consumidor. Fue así cómo nació su tienda en línea y su presencia en redes, que hoy son una plataforma para anunciar lo que viene.

“Preparamos tres nuevos lanzamientos de la marca. Entre ellos, está un gin que se llama Luna Rosa, hecho a base de fresas y rosas ecuatorianas, otro gin añejado en barricas y otro que será nuestro caballito de batallas: hablamos de un gin que será más barato y que se direccionará a un target más bajo”. La clave, dice, es trascender de la oferta premium y permitir que más personas puedan experimentar la bebida.

Pese a todo, “nuestros socios no se han desmotivado porque saben que hay un compromiso de la marca y una inversión detrás y que, sobre todo, demanda hay”, añade Iván Ribadeneira, gerente del área comercial de esta industria.

 

Fuente: Expreso.ec

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