El santo cachón: la historia desconocida detrás de la canción

“Que te perdone yo, que te perdone, como si fuera el santo cachón”, es el coro que se hizo himno en todo Colombia al contar un caso de infidelidad desde el punto de vista del hombre. Se dice que Romualdo Brito se inspiró en un parque de Barranquilla en el que los infieles se encontraban con sus parejas. Solo él pudo aderezar con toques de humor algo tan duro como es que a uno le pongan los cachos.

Así fue la historia de ‘El santo cachón’, uno de los éxitos más grandes del vallenato y que encumbró al grupo Los embajadores vallenatos, quienes a su vez hicieron un video tan sencillo y a la vez tan divertido en su momento, que signaron el destino de un hit que hoy sigue sonando y hasta tiene nuevas versiones.

La canción se grabó en 1994 e hizo parte del disco Borrachera donde quiera. Era divertido, polémico, radial y muy pegajoso. La historia cuenta que desde la ventana de su apartamento del barrio Ciudad Jardín de Barranquilla Romualdo Brito observó varias veces a parejas que se camuflaban entre los matorrales del Parque del Sagrado Corazón. La aventura amorosa y el nombre del lugar le dieron la idea Brito de contar una historia de engaños, infidelidad y dolor, pero en un tono divertido.

Ramiro Colmenares
Ramiro Colmenares, acordeonero de canciones como El santo cachón. Foto:  Instagram @ramirocolmenares_

Al volverse tan famosa, fue un referente social, la gente no solo la cantaba, sino que la usaban para hacer bromas, burlarse de quienes estaban pasando por un desengaño. Generó muchas risas, pero también peleas que también afectaron a Brito, quien aguantó recriminaciones y protestas por su mirada a un tema tan delicado para muchas mujeres y hombres.

“El santo cachón era una canción que no pensé que le fuera a gustar a nadie. Yo tenía una pena con los amigos y amigas por la canción. Me llamaban a la casa, me insultaban, me decían cosas. Las mujeres, sobre todo, porque se sentían ofendidas con el mensaje. Durante un tiempo me acosaron mucho. Pero le cambiamos el número a la línea, y ya. Después, con el tiempo, nos fuimos olvidando de eso. Afortunadamente, la canción pasó rápido”, recordó Brito en una entrevista con EL TIEMPO, quien falleció el 20 de noviembre de 2020, dejando al vallenato huérfano de uno de sus más prolíficos compositores.

El regreso de un gran éxito

Dos años antes del deceso de Brito  Silvestre Dangond le rindió un homenaje al tema, reviviéndolo en una nueva versión en la que contó con la presencia de Robinson Damián, cantante de Los embajadores vallenatos y emulando el estilo del video original del Santo cachón.

Se grabó en Sopetrán (Antioquia) y no en la costa como todo el mundo cree. Se hizo en un estadero paisa.

“El video original era pura recocha. Eso fue verse uno como de payaso, porque hasta pasaba un perrito al que le ponen unos cachos. Estamos hablando de hace 24 años. El taxista que nos llevó al lugar de grabación se quedó y es el que hizo de Llanero Solitario. Se trajo un caballito de palo que tenía el hijo. Así que sí, salió chistoso. A la muchacha que nos maquillaba la pusimos de monja y a la señora que nos trajo los refrigerios la pusimos de viejita que se confesaba. Se grabó en Sopetrán (Antioquia) y no en la costa como todo el mundo cree. Se hizo en un estadero paisa. Ahora, con Silvestre, se grabó en Medellín”, recordó en otra entrevista Damián.

Romualdo Brito
Romualdo Brito, compositor vallenato, autor de ‘Esposa mía’ y ‘El santo cachón’, falleció en noviembre del 2020. Foto:  Archivo particular

El clásico resonó en la cabeza de Dangond, que decidió aventurarse con darle una nueva vida al tema. “Maestro, ¿cómo está? ¿Qué hacemos, que tengo El santo cachón dándome vueltas en la cabeza?”, le dijo Silvestre a Damián. “Y yo le dije: ‘Lo que podemos hacer es grabarlo’. Y empezamos. Se hizo con el productor original, Iván Calderón (Los Gigantes del Vallenato), los mismos coristas, todo se quiso hacer igual y creo que puede ser un éxito”, recordó en su momento el cantante de Los embajadores vallenatos.

La canción llamó la atención y fue ampliamente difundida, pero lo cierto, es que cada vez que suena el clásico, todo el mundo lo canta. De hecho, El santo cachón ha tenido relevancia por una situación triste: la muerte del acordeonero Ramiro Colmenares, en Asunción Paraguay el 17 de septiembre,  a la edad de 65 años de edad, al sufrir un infarto.

Fuente: El Tiempo

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