El PIB alemán vuelve a asomarse al abismo tras los avisos de una industria que no sale del atolladero

La históricamente todopoderosa industria alemana no logra salir del atolladero. El cambio de paradigma que han supuesto el fin del gas ruso barato y el impulso de China a la innovación en su producción, amén de las fuertes subidas de los tipos de interés en los últimos dos años, siguen dificultando que el renqueante sector encuentre la luz. Esto afecta gravemente a una economía estancada que apenas ha conseguido superar sus niveles previos a la pandemia. Aunque se había generado cierto optimismo con una recuperación cíclica en la segunda mitad de año más allá de los grandes desafíos estructurales, la batería de datos industriales de mayo conocidos la semana pasada complica bastante que el producto interior bruto (PIB) dé una alegría en el segundo trimestre del año. Una lectura que el órgano estadístico federal alemán (Destatis) publicará el próximo 30 de julio como dato preliminar.

El pasado jueves se conoció que la cartera de pedidos de la industria manufacturera alemana retrocedió en mayo, por quinto mes consecutivo, un 1,6% respecto a abril, muy por encima de lo esperado por los economistas. En términos interanuales, la caída fue de 8,6% corregidos, según los datos avanzados por Destatis. El viernes, el golpe llegaba con el dato de producción industrial. En términos desestacionalizados, el sector industrial produjo en mayo un 2,5% menos que en abril, cuando se esperaba un dato plano. La caída deja la producción bajando un 0,4% en lo que va de año y un 11,5% por debajo de su nivel anterior a la pandemia. En términos interanuales, la producción industrial baja casi un 7%.

El retroceso en la producción fue generalizado en todos los sectores, con descensos especialmente importantes en los de la automoción (-5,2% intermensual) y maquinaria y equipo (-5,9%). La producción de la construcción también cayó significativamente (-3,3%) después de haber sido impulsada por los efectos climáticos favorables a principios de año. Por el contrario, la industria intensiva en energía aumentó ligeramente (+0,2%), otorgando un magro consuelo, pero se mantuvo muy por debajo de su máximo anterior a la guerra de Ucrania.

“En general, los datos de mayo confirman que la industria alemana sigue de capa caída y que la producción puede seguir bajando en los próximos meses. Las encuestas sobre pedidos de exportación se han recuperado un poco últimamente, pero siguen apuntando a una contracción de la producción industrial. Por su parte, los pedidos de la industria nacional se acercan a un mínimo histórico, lo que sugiere que la demanda interna sigue siendo débil. Mientras tanto, la caída de los precios de la vivienda y los tipos de interés, aún elevados, seguirán pesando sobre la actividad de la construcción durante algún tiempo”, explica Franziska Palmas, economista sénior para Europa de Capital Economics.

A la hora de interpretar el importante descenso de la producción en mayo, hay que tener en cuenta que las cifras de producción siempre están influidas por efectos especiales, incide Ralph Solveen, economista de Commerzbank. Por ejemplo, la cifra de mayo puede haberse visto influida negativamente por un efecto calendario en mayo (las vacaciones de los jueves, por ejemplo, permiten a muchos empleados tomarse un día libre los viernes). Es posible que esta circunstancia no se haya tenido plenamente en cuenta en el ajuste estadístico de los efectos de calendario. Por tanto, es muy posible que en junio se registre de nuevo un aumento significativo. Sin embargo, avisa Solveen, esto no debería cambiar el hecho de que la producción cayó en el segundo trimestre. “Esto aumenta la probabilidad de que la economía alemana, tras el ligero aumento de principios de año, haya vuelto a hacer aguas en primavera, como venimos esperando desde hace tiempo”, advierte.

Alemania volvió a registrar un crecimiento positivo en el primer trimestre de 2024 (+0,2% intertrimestral, como en Francia), ligeramente por debajo de la zona del euro (+0,3% intertrimestral). No obstante, esta cifra se evalúa de forma diferente si se tienen cuenta la contracción del PIB del 0,5% observada en el cuarto trimestre de 2023. Por tanto, el PIB del primer trimestre de 2024 es un 0,3% inferior al del tercer trimestre de 2023. El PIB se sitúa incluso un 0,1% por debajo del nivel de actividad del primer trimestre de 2022 (es decir, antes de que comenzara la guerra en Ucrania), lo que pone de relieve el hecho de que Alemania se encuentra entre los países que más han sufrido el aumento de los precios de la energía. Esta caída se debe en gran medida a la industria, cuya producción se mantuvo, de media en el primer trimestre de 2024, casi un 5% por debajo del nivel observado en febrero de 2022.

“De cara al segundo semestre del año, aumenta el riesgo de que la recuperación prevista en general tarde más en materializarse. Al fin y al cabo, el ánimo de las empresas ha vuelto a deteriorarse recientemente y la entrada de pedidos en el sector industrial sigue apuntando a la baja tras la caída registrada ayer en mayo. Además, el importante descenso de la producción de la construcción en mayo es un recordatorio de que la corrección a la baja no ha concluido en absoluto. Seguimos suponiendo que habrá una recuperación en el segundo semestre, pero se confirma nuestra valoración de que será muy modesta”, agrega el economista de Commerzbank.

“En los primeros meses del año, el optimismo había vuelto a la economía alemana. El crecimiento en el primer trimestre y la mejora de los indicadores de confianza, así como una gran dosis de ilusiones, habían dado lugar a este nuevo optimismo. Recién iniciada la segunda mitad del año, el optimismo ha dado paso a un mayor realismo. La economía alemana vuelve a perder fuelle”, certifica desde el servicio de estudios de ING Carsten Brzeski.

Al igual que sus colegas, Brzeski admite que las cifras industriales de mayo aumentan las posibilidades de que la economía alemana vuelva a caer en terreno negativo en el segundo trimestre: “Sigue habiendo varios factores cíclicos que pueden lastrar la actividad económica. El encarecimiento del petróleo como consecuencia de los conflictos bélicos en Oriente Medio podría volver a lastrar la industria y las exportaciones. Además, el creciente número de insolvencias y los anuncios de reestructuraciones de empleo por parte de algunas empresas no sólo alimentan el riesgo de un debilitamiento del mercado laboral este año, sino que también son argumentos en contra de un fuerte repunte industrial. Por último, además de los posibles vientos en contra cíclicos, las conocidas debilidades estructurales de Alemania no desaparecerán de la noche a la mañana y limitarán el ritmo de cualquier repunte”.

Este mismo lunes, los datos comerciales de mayo han dado la razón a las cautelas del analista de ING. El superávit comercial aumentó, pero no de la forma adecuada: las exportaciones cayeron un 3,6% en el mes y las importaciones un 6,6%. Los datos muestran que las exportaciones a China cayeron un 10,2% en el mes. El comercio exterior con los países de la UE también fue relativamente pobre: las exportaciones cayeron un 2,5% y las importaciones un 8,9%, respectivamente.

En el caso de las cifras con China, se constata el cambio de paradigma comercial que amenaza con agravar los desafíos estructurales de un Alemania que durante décadas ha vivido de las exportaciones. “La demanda global ya es mediocre. China está exportando para salir de una crisis económica y los productos chinos baratos están desplazando en parte a los productos más caros fabricados en Alemania, a pesar de los recientes aumentos de aranceles a los vehículos eléctricos chinos en Estados Unidos y la UE“, apuntan los estrategas de BCA Research en un comentario para clientes.

Tenue impulso político

Hasta este mismo viernes, otra sombra amenazaba el horizonte: el desacuerdo entre los partidos de la débil coalición gobernante para elaborar los presupuestos de 2025. La alianza entre socialdemócratas, verdes y liberales continúa renqueante entre discrepancias internas y el golpe de las urnas (elecciones regionales y europeas) y los sondeos. La posibilidad de que no llegasen a un acuerdo presupuestario hubiese aumentado la incertidumbre y afectado al crecimiento.

Tras largas negociaciones, el canciller Scholz (socialdemócrata), el ministro de Economía Habeck (Verdes) y el ministro de Finanzas Lindner (FDP) alcanzaron el viernes un principio de acuerdo sobre el presupuesto federal para 2025 y un “paquete de crecimiento”. El acuerdo consta de tres partes: un presupuesto complementario para 2024, los puntos clave del presupuesto federal para 2025 y medidas para impulsar la economía alemana.

El presupuesto suplementario para el año en curso permitirá al Gobierno federal endeudarse en 11.300 millones más. Esto se debe probablemente sobre todo a la debilidad de la economía y, por tanto, a unos menores ingresos fiscales, así como a un aumento de los gastos, sobre todo en ayudas sociales (Bürgergeld o prestación ciudadana). A ello hay que añadir un mayor gasto del Fondo para el Clima y la Transformación (KTF), destinado en particular a las garantías de precios para los productores de energías renovables. Según el Ministro de Hacienda, este mayor endeudamiento también es compatible con el freno de la deuda debido al debilitamiento de la economía. Por otro lado, se prevé que el presupuesto federal para 2025 incluya un gasto de 481.000 millones de euros, lo que representaría una disminución de 8.000 millones de euros respecto a 2024 (si ya se tiene en cuenta el presupuesto suplementario). De ellos, 57.000 millones de euros se destinarán a inversiones, lo que supondría casi un 10% más que el año anterior.

El paquete de medidas de crecimiento previstas tiene como principal objetivo reforzar los incentivos al trabajo. Esto se aplica a las personas mayores que quieran trabajar más allá de la edad legal de jubilación. En el futuro recibirán, además de su salario, cotizaciones empresariales al seguro de desempleo y de pensiones. El otro grupo destinatario son los perceptores de la renta de ciudadanía. Para ellos se prevén incentivos financieros adicionales para trabajar. Al mismo tiempo, se reforzará su obligación de cooperar en la búsqueda de empleo. El segundo gran bloque de este paquete se centrará en la reducción de la burocracia. Entre otras cosas, en el futuro serán muchas menos las empresas sujetas a la normativa de la cadena de suministro.

No obstante, pese a este tenue impulso político, la nube de pesimismo no se despeja. “Alemania se enfrenta a una austeridad fiscal. Está constitucionalmente obligado a mantener un presupuesto equilibrado. Sin embargo, los fondos de emergencia para la pandemia desembolsados en 2020 están obligando ahora al gobierno a recortar el gasto. El resultado neto es que el viento de cola económico generado por el estímulo de la era de la pandemia se está convirtiendo en un viento en contra”, ponen sobre claro los analistas de BCA Research.

Estos mismos estrategas avisan de que el alivio en las condiciones de financiación no serán tan generosos como requiere la economía alemana ahora mismo: “Aunque el BCE recortó los tipos por primera vez en este ciclo en junio, la política monetaria sigue siendo restrictiva y seguirá pesando sobre la demanda. Es poco probable que el BCE reduzca los tipos tan agresivamente como los subió“.

De forma casi premonitoria, Brzeski volvía a trazar paralelismos una vez más con el fútbol el viernes justo antes de que España eliminase a la anfitriona Alemania en los cuartos de final de la Eurocopa: “Tras un comienzo de año alentador, la economía alemana no ha podido cumplir las elevadas expectativas y vuelve a perder fuelle mucho antes de alcanzar su velocidad máxima”.

Fuente: Revista El Economista

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