Internacional

El Parlamento alemán votó el viernes (19.12.2019) su ley sobre el clima, un compromiso importante de la coalición de Angela Merkel para acelerar la reducción de las emisiones contaminantes, centrándose especialmente en el transporte, la vivienda y la agricultura. Concretamente, se trata de reducir un 55% las emisiones de gases de efecto invernadero de Alemania de aquí a 2030 con respecto a su nivel de 1990, una obra colosal para un país que no cumplirá con sus objetivos climáticos para 2020. Negociado durante meses, criticado tanto por los defensores del medioambiente como por los grupos de presión industriales, este texto fue ratificado esta mañana por el Bundesrat, la cámara alta del Parlamento. «Hemos alcanzado un consenso nacional sobre el clima, que nos dará un nuevo impulso para alcanzar nuestros objetivos climáticos», dijo en un comunicado el ministro de Economía Peter Altmaier. La ley debe entrar en vigor a principios de enero y se traducirá en una reducción inmediata de los impuestos sobre los billetes de tren de larga distancia, así como mediante un incentivo fiscal para el aislamiento de los edificios y diversas subvenciones para los vehículos eléctricos. Otras medidas se añadirán en los próximos años y, en total, el gobierno se compromete a gastar 54.000 millones de euros de aquí a 2023, acelerando al mismo tiempo sus inversiones de aquí a 2030 para la renovación de la red ferroviaria. El principal cambio introducido por el Bundesrat, que representa a los estados regionales, se refiere a la introducción en 2021 de un precio nacional de la tonelada de carbono. Estas cuotas de CO2 se cambiarán finalmente por un mínimo de 25 euros, contra un precio inicial de 10 euros. «Es un paso importante en la dirección correcta», pero «hay muchas cuestiones sin resolver», destacó Winfried Kretschmann, uno de los líderes de los Verdes, ministro presidente de la región de Baden Wurtemberg. (afp)

El secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT), Philippe Martínez, explicó este viernes (20.12.2019) que en las asambleas generales celebradas en la Sociedad Nacional de Ferrocarriles (SNCF) se ha decidido continuar los paros, tras la reunión en la víspera del primer ministro, Édouard Philippe, con la patronal y los sindicatos.

«El Gobierno está echando leña al fuego», denunció Martínez en una entrevista al canal «LCI», en la que también se quejó de que al haber presentado su proyecto sin continuar la concertación que estaba programada en enero «voluntariamente, el primer ministro o el presidente han decidido dividir a los franceses».

Su sindicato es el primero en la SNCF, mientras la dirección del segundo, la Unión Nacional de Sindicatos Autónomos (UNSA), hizo un llamamiento el jueves tras el encuentro con Philippe para que los trabajadores suspendan la huelga durante las vacaciones para tener en cuenta los gestos de apertura del primer ministro. Pero Martínez resaltó que en 10 de las 13 regiones de la Francia metropolitana, las bases de UNSA en la SNCF han votado continuar con los paros contra su dirección y recordó su convocatoria de una nueva jornada de manifestaciones en todo el país el 9 de enero.

Reforma propone sistema unitario

Laurent Berger, líder de la primera central del país, la Confederación Francesa de Trabajadores (CFDT), favorable a una parte de la reforma (la unificación de los 42 regímenes de pensiones actuales en un sistema universal por puntos), se quejó este viernes de que el Ejecutivo la está «pudriendo con una medida puramente presupuestaria que no se justifica».

En otra entrevista a la emisora «France Inter», Berger reiteró su rechazo tajante a la llamada «edad de equilibrio» de 64 años, que en la práctica aumentaría la edad de jubilación respecto al mínimo actual, que con carácter general es de 62 años. Berger, que ha pedido a los trabajadores de la SNCF que no hagan huelga durante las Navidades, explicó en cualquier caso que a partir del 6 de enero tienen intención de movilizarse, por ejemplo con concentraciones, y tratar de sensibilizar a los parlamentarios para que desaparezca la «edad de equilibrio».

Este viernes, por décimo sexto día consecutivo, la huelga afecta a millones de usuarios de los ferrocarriles y al transporte metropolitano de París.

jov (efe, FranceInter)

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