El mito de un sistema inmunitario “superreforzado” (y qué es lo que realmente recomiendan los expertos para estar sano)

La próxima vez que te despiertes sintiéndote un poco mal, piensa en el ejército de soldados que luchan contra millones de enemigos en tu nombre dentro de la fortaleza que es tu cuerpo.

Mientras los intrusos atacan a cientos de miles de sus células, tu sistema inmunitario está organizando defensas complejas, comunicándose a grandes distancias y provocando la muerte rápida de millones, o incluso miles de millones, de estos invasores.

Aunque estés levemente molesto por estar enfermo, lo que estás sintiendo —mocos, fiebre, dolor de garganta, la sensación general de estar un poco “apagado”— es en realidad el efecto de esta batalla.

El sistema inmunológico es tan complicado que si lo comparas con escalar el Everest, esto te parecerá un agradable paseo por la naturaleza.

Es el sistema biológico más complejo del cuerpo humano, aparte del cerebro.

Y ahora se habla de él más que nunca.

La pandemia ha introducido un nuevo vocabulario en nuestras vidas.

Hablamos de la inmunidad natural en personas que se han recuperado de la covid y de la inmunidad de las vacunas.

Una mujer sonandose la nariz

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Inyecciones, refuerzos, efectos secundarios… estos son repentinamente temas de conversación tan comunes como el clima.

Pero hablar más sobre la inmunidad no significa necesariamente que la entendamos mejor.

Pongamos un ejemplo.

Quizás el concepto erróneo más extendido es la preocupación que tiene la sociedad por lograr un sistema inmunológico fuerte y “superreforzado”.

Internet está lleno de productos que prometen hacer exactamente eso.

Desde café reposado hasta proteína en polvo, desde raíces místicas extraídas en la selva amazónica hasta píldoras de vitaminas, la lista es interminable.

Pero lo que mucha gente no entiende es que el sistema inmunológico puede ser peligroso.

No es algo que queramos que se desate sin límites.

Células T

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Pie de foto,El propósito principal de las células T es identificar y matar patógenos invasores o células infectadas.

En un mundo donde la superación personal es un gran negocio, la idea de recargar el sistema inmunológico es muy atractiva.

Pero no es un sistema inmunológico fuerte lo que queremos, sino uno equilibrado que mantenga todos los diferentes sistemas bajo control.

Estamos hablando de una colección compleja e interconectada de cientos de bases y centros de control por todo tu cuerpo.

Están conectados por una superautopista, una red de vasos, tan extensa y omnipresente como el sistema cardiovascular.

Sistema inmunitario

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Pie de foto,Es un sistema interconectado.

Además de los órganos y la infraestructura, miles de millones de células inmunitarias patrullan estas superautopistas o tu torrente sanguíneo y están listas para enfrentarse a tus enemigos cuando se les solicite.

Miles de millones más montan guardia en el tejido externo de tu cuerpo a la espera de que los invasores lo crucen.

También hay billones de armas de proteínas que puedes considerar como minas terrestres.

Tu sistema inmunológico también tiene universidades en las que las células aprenden contra quién luchar y cómo, y que cuentan con la biblioteca biológica más grande del universo, capaz de identificar y recordar cada posible invasor que puedas encontrarte a lo largo de tu vida.

En esencia, el sistema inmunológico es una herramienta para distinguir al extraño.

No importa si el otro quiere hacerte daño o no.

Si el otro no está en una lista de invitados muy exclusiva que otorga el paso libre, tiene que ser atacado y destruido porque el otro podría hacerte daño.

Fuente: BBC

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