El incremento de muertes en Guayaquil a causa del COVID-19 apunta a la transmisión comunitaria de la variante inglesa

En un escenario de aumento sostenido de casos de COVID-19, de saturación de las salas de cuidados intensivos y asimismo de muertes, las autoridades de Guayaquil hablan de una transmisión comunitaria de la variante inglesa del virus remarcando que la evidencia científica indica que esta es más mortal respecto al virus llegado hace trece meses al territorio ecuatoriano.

Los esfuerzos apuntan a evitar otro abril del 2020, cuando la creciente cifra de fallecidos en los hospitales colapsó toda planificación para una entrega ordenada de cuerpos a familiares, más la falta de respuesta de instituciones incluso para retirar cadáveres de casas y calles.

La variante inglesa, detectada en Reino Unido en septiembre del 2020, circula en Ecuador desde enero pasado, pero entonces se sabía que era más transmisible, pero no se consideraba más letal.

“Provoca una mayor transmisibilidad y al mismo tiempo aumenta la muerte de los contagiados. En enero cuando empezamos a trabajar con esta variante no había mayor certeza de que aumentarían las muertes. Lamentablemente, con los últimos informes técnicos, las personas que están contagiadas con la variante inglesa son más propensas a morir”, sentenció Fernando Espinoza, director de la unidad de investigación de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES), que analiza el impacto del COVID-19 en Guayaquil.

En la sesión del Comité de Operaciones de Emergencia (COE) cantonal del domingo 28, el investigador expuso vía telemática que del análisis de la secuencia del virus en 45 muestras determinaron que el 20% correspondía a la variante inglesa y el 10% a la variante neoyorquina.

“La variante inglesa tiene una capacidad de infectar que puede ser dos o tres veces mayor que la primera variante que llegó a Guayaquil en enero del año pasado. Eso es gravísimo”, alertó el médico Espinoza

Marzo fue un mes de repunte de muertes en el Puerto Principal. Del 1 al 25, el Registro Civil contabilizó 1.824 fallecimientos por cualquier causa, lo que representó un promedio de 72 decesos diarios. En febrero, la cifra fue de 1.677 en el mismo periodo. En enero hubo 1.614 fallecidos en esos 25 días.

Carlos Farhat, integrante de la mesa de salud adscrita al COE cantonal, sostiene que una estructura de la variante inglesa tiene la capacidad “de hacer que penetre en las células más rápido que la anterior”.

“Es normal que todos los virus muten, se adaptan al ambiente, se vuelven más agresivos o patogénicos, es lo que estamos viendo ahora”, explicó.

En cuadros graves, el COVID-19 se manifiesta con dificultad respiratoria. Farhat sostuvo que las molestias bien pueden estancarse en nariz y faringe, pero que hay casos en los que el virus replica con más impacto y causa daños en los pulmones, prácticamente bloqueando el paso del oxígeno del alveolo (bolsas de aire) a la sangre.

“Son pacientes que tienen más probabilidades de agravarse porque ocasiona lo que se llama una neumonía vírica por COVID-19”, mencionó Farhat.

Una condición de las variantes inglesa y neoyorquina, subrayó el profesional de la salud, era que atacaban por igual a todas las edades. “Los pacientes que tienen neuropatías crónicas, como los fumadores, los que tienen procesos respiratorios de larga data, los que tengan algún problema de salud que los inmunodeprima, son los que más sufren con el virus”, remarcó.

Automedicación y uso temprano de fármacos para etapas avanzadas empeoran a pacientes con COVID-19 en Ecuador, dicen médicos

El 11 de enero, el entonces ministro Juan Carlos Zevallos anunció la presencia de la variante inglesa en Ecuador. Aludió el caso de un viajero proveniente de Londres y que había hecho escala en Madrid. Refirió que ese linaje del virus había sido detectado en 48 países, incluidos Perú y Chile.

Telmo Fernández, coordinador del área COVID-19 del hospital Luis Vernaza, expuso que en los cuadros graves de pacientes figuran dos aspectos: que está infectado con nuevas cepas del virus o que procedió con una automedicación con inmunosupresores.

“La gente se hace un hisopado por cualquier cosa y sale positivo, entonces comienza a tomar medicamentos que no debería. Si eso se da en fase muy temprana, empeora el cuadro, afecta la mortalidad”, advirtió y sostuvo que en fase temprana lo recomendable es la administración de paracetamol.

El equipo de la UEES que analiza el impacto del COVID-19 en Guayaquil consideró que si circulan más variantes en el medio el panorama se parecía a abril del 2020. “Pasa en Chile con suma de la variante inglesa con la de Manaos. No es posible que esto pase en Guayaquil. Si llega la variante de Brasil vamos a tener problemas parecidos a los que tuvimos en abril del año pasado”, alertó el director Espinoza.

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El Puerto Principal, en coordinación con el MSP, cuenta con un plan de vacunación en beneficio de 1′800.000 habitantes. La provisión del producto biológico está a cargo de la institución estatal, que también elaborará la lista de ciudadanos. El Municipio apoya con siete puntos de inmunización.

El médico Farhat consideró que con vacunar a las personas mayores de 65% se disminuía la mortalidad en entre el 80% y 83% y que en el grupo de entre 50 años y 55 años el porcentaje era del 93%.

Un segundo punto a favor es disminuir la transmisión y ahí habló de los jóvenes. “Son los que lamentablemente menos respetan las normas de bioseguridad, los que se andan moviendo de un lado para el otro, los que llevan el virus a la casa, pero al inmunizarse no se enferman, no adquieren el virus o el cuerpo lo elimina rápidamente y así disminuye la posibilidad de transmitirlo a otra persona”, concluyó. (I)

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