El Gobierno de Lenín Moreno ajusta su manejo comunicacional

Durante el primer año de gestión de Lenín Moreno, todos los lunes se programó, en cadena nacional de radio y televisión, el segmento denominado ‘El Presidente Informa’. Este formato fue el espacio que el Mandatario usó para hacer anuncios trascendentales. Entre ellos, las siete preguntas de la consulta popular, las ternas para conformar el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social Transitorio.

Dos días antes de la sentencia al exvicepresidente Jorge Glas, Moreno pidió a los jueces que tomasen una decisión con independencia y responsabilidad. Además se refirió a las 640 obras que presentaron irregularidades en el Gobierno anterior y difundió su campaña de lucha contra la corrupción. Desde el 4 de junio del 2018, este espacio cambió. Ahora, las cadenas de los lunes se denominan ‘El Gobierno de Todos’.

En esta nueva propuesta, el Mandatario ya no es el encargado de narrar toda la información de su discurso. En este segmento, ahora se hace un recuento de las actividades que cumplió el Jefe de Estado durante la semana, en algo más de 10 minutos. Y hasta el momento, no se han incluido pronunciamientos sobre asuntos coyunturales. La producción incorporó más elementos gráficos y se observa a un Moreno más dinámico.

Antes, el Jefe de Estado se presentaba desde un escritorio y se colocaban subtitulos a su intervención. El secretario general de la Presidencia, Eduardo Jurado, y el secretario particular de Moreno, Juan Sebastián Roldán, asumieron un mayor protagonismo en el manejo de la información oficial. Lo propio ocurre con el titular de la Secom, Andrés Michelena. En las últimas semanas, la agenda del Presidente se ha vuelto más activa.

Diariamente se reúne con diferentes actores sociales; realiza visitas in situ a los barrios del sur y norte de Quito, dialoga con dirigentes de los recicladores, comerciantes populares, cineastas y deportistas destacados. Danilo Sylva, presidente del Consejo de Regulación y Desarrollo de la Información (Cordicom), indica que la gestión pública del presidente Moreno está basada en la “participación activa de los ciudadanos”.

Insiste en que la presencia de los representantes de sectores sociales permite recoger propuestas y escuchar criterios, para construir proyectos “para la gente”. Para Andrés Seminario, exsecretario de Comunicación durante el mandato de Alfredo Palacio, estas variantes formarían parte de una nueva estrategia comunicacional impulsada por el Gobierno.

El experto en marketing apunta que el objetivo es mejorar la imagen y credibilidad de Moreno, que han mostrado un descenso en los últimos meses. Según Perfiles de Opinión , la credibilidad de Moreno, hasta mayo fue de 41,79%. La encuesta tomó una muestra de 921 personas, en Quito, Guayaquil y Cuenca.

El margen de error es de +/-3,2. Según la firma, en enero del 2018 su credibilidad bordeaba el 60%. Cedatos, en cambio, publicó que hasta el mes pasado, la credibilidad de Moreno fue del 42,3%. En el muestreo participaron 1 974 personas de 16 ciudades del país, con un margen de error de +/-3,4%. Hasta diciembre del 2017, según Cedatos, la credibilidad del Presidente era del 63%.

“El giro y el cambio de personas que lo rodean en sus apariciones públicas buscan recuperar ese capital, en términos de imagen”, dice Seminario. María Eugenia Garcés es docente del área de comunicación organizacional en la Universidad Central del Ecuador. La catedrática considera que esta imagen conciliadora que Moreno proyecta, junto a miembros de organizaciones sociales, intenta contrarrestar el discurso en el que se lo acusa de gobernar para los sectores tradicionales de derecha.

El titular de la Cordicom insiste en que el manejo comunicacional de Moreno es el reflejo de su forma de ser y de hacer política. “Con respeto, diálogo y transparencia. Se reconoce la importancia de mantener a la ciudadanía informada sobre la gestión gubernamental, sin caer en la propaganda”. En esa línea, el secretario de la Secom, Andrés Michelena, manifestó en una entrevista que ahora el país tiene un Presidente “totalmente democrático” que solo necesita de 10 minutos para informar sobre su gestión.

Y marcó distancia con Rafael Correa, al asegurar que en su gobierno se hicieron 525 sabatinas para descalificar, insultar y menoscabar. Édgar Vega, investigador y catedrático de la Universidad Andina, sostiene que otro factor que afectó a la credibilidad de Moreno es el constante enfrentamiento entre algunos de sus voceros y el expresidente Correa. “La gente está cansada de ese discurso, que llega a niveles de enfrentamiento personal, sin tener una posición frente al país”.

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