Hay un país al que todas las economías desarrolladas suelen mirar en un intento por vislumbrar cuál puede ser su futuro. El rápido desarrollo y prematuro envejecimiento de Japón han convertido a este país en el ‘conejillo de indias’ para explorar qué puede pasar cuando, por ejemplo, Europa, alcance niveles similares de envejecimiento. Pues bien, hecho bastante sorprendente o, al menos, llamativo ha sido el desplome del consumo de gasolina en poco más de cinco años. Pese a que la economía ha seguido creciendo (aunque muy despacio) y el PIB per cápita ha aumentado, el consumo de gasolina ha caído un 15% desde 2019 en Japón. La respuesta más lógica para argumentar este descenso sería el coche eléctrico y su implantación, sin embargo, el coche eléctrico apenas tiene que ver (los japoneses no quieren coches eléctricos) y parece que hay otras fuerzas mucho más poderosas como es el propio envejecimiento de la población, el buen funcionamiento del transporte público y la eficiencia de los coches híbridos.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) destacaba en su último informe mensual esta tendencia que gana fuerza en el país más envejecido del mundo. En Japón, una de cada diez personas tiene más de 80 años y la fuerza laboral está cada vez más envejecida y estancada: “Las entregas de gasolina en Japón cayeron un 2,1% en 2024 y se sitúan aproximadamente un 15% por debajo de los niveles prepandemia. Esto se produce a pesar de un crecimiento muy leve del PIB durante el período y refleja una disminución constante de la población en edad laboral del país, lo que frena la demanda subyacente de movilidad”, asegura el informe.
El rápido envejecimiento y la disminución de la población japonesa plantean importantes desafíos para el crecimiento económico y el bienestar social del país. Un número cada vez menor de personas en edad laboral debe sostener a una creciente población jubilada. Los costes de la atención médica están subiendo, y el creciente número de personas mayores y el envejecimiento de la fuerza laboral están desencadenando una amplia gama de problemas sociales. Por ejemplo, la despoblación en las zonas rurales se está acelerando, dejando altas concentraciones de ciudadanos de edad avanzada que necesitan más servicios, mientras que el número de proveedores de dichos servicios se desploma (esto podría recordar bastante a los problemas que sufre la España vaciada). “Estos desafíos no son exclusivos de Japón, pero la escala y la velocidad con la que están afectando al país son extremas; Japón es un presagio de dinámicas que afectarán a otras partes del mundo”, aseguran los expertos del Carnegie Endowment for International Peace.
El país más envejecido… y de los coches híbridos
Además, las ventas consistentemente sólidas de vehículos híbridos también han reducido el consumo de gasolina por kilómetro recorrido. Además, Japón es un país altamente urbanizado, con una excelente oferta de transporte público. Los kilómetros recorridos por coche han disminuido casi un 8% en los siete años transcurridos desde 2017, pero el consumo de gasolina ha disminuido más rápido todavía gracias a la mejor de eficiencia en el uso de los propios hidrocarburos gracias a la fuerte implantación de los coches híbridos.
Japón es un país singular para todo, también para la automoción. Uno de cada ocho coches vendidos en todo el mundo el año pasado fueron vehículos eléctricos de batería (VEB), pero en Japón la cuota fue de tan solo el 2,2%, una penetración menor que en la India o el Sudeste Asiático, por no mencionar que en China uno de cada cuatro coches vendidos era ya eléctricos, mientras que en Francia, la cuota fue del 18% y del 8,1% en EEUU. Los fabricantes de automóviles de todo el mundo se enfrentan a numerosos obstáculos en el camino hacia la electrificación, pero Japón es único al argumentar que la transición no solo supone un reto logístico, sino que es fundamentalmente errónea.
El presidente de Toyota Motor, Akio Toyoda, argumentó en enero que los coches eléctricos nunca superarán el 30% de la cuota de mercado, por ejemplo. Esto realmente llama la atención porque Japón fue en su día líder en electrificación. A pesar de todo el mérito que Elon Musk se atribuye por la startup que fundó en 2004, el Grupo Sony inventó las baterías de iones de litio, mientras que Nissan y Mitsubishi Motors ya producían vehículos eléctricos en masa a los pocos meses de que Musk recibiera el primer Tesla Roadster. Sin embargo, los japoneses prefieren otros coches: los híbridos.
Japón es el líder global en la implementación de coches híbridos. Los modelos no enchufables han dominado las ventas durante varios años y representaron el 61% del total de compras de coches en 2024, el nivel más alto entre las grandes economías. Esto también ha permitido ganancias de eficiencia de la flota de alrededor del 1% anual, cerca de la misma tasa que un país como Estados Unidos, pero desde un punto de partida mucho más eficiente. Es decir, el consumo por kilómetro en Japón ya era mucho más bajo y aun así los descensos se están produciendo al mismo ritmo que en otros países que partían de puntos mucho más elevados y que tienen mayor margen de mejora.
Nadie quiere al coche eléctrico
“Con una penetración de vehículos eléctricos muy reducida en Japón, la lenta mejora en el ahorro de combustible, fruto de las altas ventas de vehículos híbridos, ha sido fundamental”, señalan los expertos de Agencia Internacional de la Energía. En conjunto, la caída anual de aproximadamente el 1% en la distancia recorrida y la mejora del 1% en la eficiencia reducen el consumo de gasolina en un promedio de alrededor del 2% anual.
Aunque el caso de Japón es el más llamativo, se observan tendencias subyacentes simulares en otras economías importantes. Por ejemplo, Estados Unidos, con diferencia el mayor mercado de gasolina del mundo, el consumo se mantuvo estable en 2024, pero también se encuentra por debajo de 2019, a pesar del aumento de la conducción y de los sustanciales aumentos del PIB y el empleo. Las ganancias implícitas de eficiencia también se acercan al 1% anual, pero se deben más al endurecimiento de las normas para los vehículos de combustión interna tradicionales, mientras que el teletrabajo generalizado ha reducido también el uso del vehículo pese a la fuerte recuperación de la economía.
Fuente: Revista El Economista