El coche eléctrico despega pese a la crisis económica

El coche eléctrico se ha convertido en una pequeña pero creciente isla en una industria, la automotriz, asolada por una crisis de proporciones desconocidas. 2020, el año de la Gran Reclusión, echó el cierre con un desplome del 16 % en las ventas globales de automóviles (en su mayoría, equipados con motores de combustión interna) y una tormenta inédita en las cuentas de los principales fabricantes.

Sin embargo, en ese contexto adverso, la demanda de vehículos de turismo propulsados por electricidad se disparó un 41 %, según las cifras publicadas este jueves por la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Fueron tres millones las unidades comercializadas, que permiten pensar en un futuro algo más verde para el transporte global.

Los primeros compases de 2021 apuntan en la misma dirección, con las salidas de fábrica multiplicándose por dos veces en promedio respecto al mismo periodo del año pasado. Entre enero y marzo, en China se vendieron medio millón de vehículos empujados por baterías. Y en Europa, 450.000.

Tras el fuerte repunte registrado en 2020, ajeno a la crisis económica desatada por los confinamientos, ya son 10 millones los vehículos de turismo eléctricos en circulación por las carreteras de todo el mundo, una cifra a la que hay que sumar otro millón de unidades entre furgonetas, autobuses y camiones. Ese número, aunque creciente, todavía palidece en comparación con los casi 1.000 millones de vehículos de pasajeros (de gasolina y a diésel) que circulaban hace un lustro en todo el planeta, según las cifras del portal Statista. Además, pese al rápido crecimiento en los últimos tiempos, solo una de cada 22 unidades que se venden en el mundo son eléctricas.

A una década vista, y sin planes especiales de impulso, la AIE cree que serán más de 145 millones de coches eléctricos en circulación en todo el mundo, el 7 % del total. Pero si las autoridades nacionales “aceleran sus esfuerzos” en línea con los objetivos de reducir las emisiones de gas carbónico, esa cifra podría alcanzar los 230 millones, el 12 %.

“Aunque no pueden hacer todo el trabajo en solitario, los vehículos eléctricos tienen un indispensable papel que jugar para alcanzar las emisiones cero en todo el mundo”, ha expresado Fatih Birol, el jefe del brazo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para temas energéticos.

“La tendencia actual de ventas es muy alentadora, pero nuestros objetivos climáticos compartidos necesitan un aumento aún mayor. Y los Gobiernos deben acelerar su adopción invirtiendo parte de los paquetes de recuperación económica en la fabricación de baterías y en el desarrollo de la infraestructura de carga”.

El gasto total de los consumidores en coches eléctricos escaló un 50 % el año pasado, hasta los 120.000 millones de dólares (99.000 millones de euros). Las ayudas públicas (todavía vitales para incentivar el despegue de una tecnología todavía cara en comparación con sus competidores de gasolina, diésel o gas natural) ascendieron a 14.000 millones de dólares, una cifra que cayó por quinto ejercicio consecutivo respecto al gasto total.

“Los subsidios siguen siendo importantes para estimular su crecimiento, pero estas cifras sugieren que las ventas están siendo dirigidas cada vez más por la elección de los consumidores”, escriben los técnicos de la Agencia en el estudio que ha visto la luz el pasado jueves. Parte de este cambio tiene que ver con que, aun siendo todavía caros en comparación con los propulsados por hidrocarburos, los precios que se registran en el mercado cada vez son más competitivos.

El número de modelos eléctricos ofertados en todo el mundo en los catálogos de los fabricantes ascendió a 370 el año pasado, un 40 % más que un año antes. Y como recuerda el organismo con sede en París, 18 de las 20 mayores ensambladoras del globo (que suman el 90 % de las ventas) han apostado por aumentar la gama de vehículos ligeros propulsados por electricidad.

 

Fuente: expreso.ec

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