Efectos de la cena podrían persistir

Se terminaron las fiestas, las comidas copiosas y en muchos casos las consecuencias se pueden reflejar en la salud a mediano y largo plazo, como niveles altos de colesterol y triglicéridos.

“El consumo de alimentos en grandes cantidades provoca, además de ganancia de peso, un sobreesfuerzo del aparato digestivo que puede suponer secuelas, como es el caso de ardor, acidez, pesadez, flatulencia, hinchazón abdominal y digestiones lentas y en algunos casos indigestión, que puede provocar diarreas, náuseas y vómitos”, explicó Irene Ávila, experta del centro de nutrición ‘A Vivir’.

Y a corto plazo puede generar dificultad en la absorción de nutrientes de manera correcta, y originará decaimiento, fatiga, cansancio, una disminución de energía, señaló Ávila.

Lo más vulnerables son los adultos mayores y niños, “su sistema digestivo es más delicado/sensible, no pueden desmandarse en las comidas… además de personas que tengan enfermedades preexistentes como diabetes que requieren un mayor cuidado en la alimentación”, agregó la especialista.

Por otra parte, si los excesos continúan y no se controlan las porciones que se van a consumir, como al utilizar el esquema de ‘My Plate’ (Mi plato: vegetales, granos, frutas, proteína y lácteos) para mantener una alimentación equilibrada, puede derivar en complicaciones en el control de glucemia, comprometer el sistema renal, presión arterial, aumento de peso, entre otros males, advirtió la nutricionista. (F)EU_LV

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