EEUU gana la ‘guerra fría’ a China en el desacoplamiento comercial

El último enroque de la Administración del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en su alianza con Reino Unido y Australia para contener las ambiciones de China en el Pacífico continúa la desvinculación entre las dos mayores economías del mundo. Pekín contrarrestó el golpe con su intención de adherirse al Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico (CPTPP, por sus siglas en inglés).

 

EEUU considera la influencia de China como la principal amenaza geopolítica para los intereses del país. Es por ello que el acuerdo con Londres y Canberra de equipar a un aliado anglosajón clave y vecino del gigante asiático con la última tecnología de submarinos nucleares y misiles de largo alcance es una forma de responder a la amenaza que suponen los 14 submarinos nucleares operativos de Pekín para múltiples puntos estratégicos y las rutas comerciales clave en el Indo-Pacífico.

Influencia comercial

 

Por su parte, China trata de aumentar su propia influencia con su reciente intención de sumarse al CPTPP. Cabe recordar como la Administración de Barack Obama estuvo cerca de sumarse a este pacto multilateral, antes conocido como Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés) antes de que el expresidente Donald Trump retirara a EEUU del mismo en 2017. Hasta la fecha, Biden no ha aflojado la presión iniciada por su predecesor contra Pekín. Mantiene los aranceles sobre más de la mitad de los bienes chinos que llegan al país mientras los legisladores estadounidenses han avalado con espíritu bipartidista varias medidas contra el gobierno de Xi Jinping, entre ellas la amenaza de expulsar 270 cotizadas chinas de las plazas bursátiles de EEUU. Un paso más hacia la desvinculación.

 

De hecho, si el desacoplamiento entre las dos mayores economías del mundo continua de forma gradual -con la reordenación de las cadenas de suministro en lugar de su completa ruptura- las consecuencias serían mucho más perturbadoras para China y el grupo de países alineados con Pekín que para el de Estados Unidos, según un informe de Capital Economics al que tuvo acceso elEconomista. Esto se debe, en gran medida, a que la mayor parte de la economía mundial se asienta en el bloque liderado por Washington y sus aliados. El análisis, basado en las relaciones bilaterales de las 217 economías mundiales reconocidas por el Banco Mundial, más Taiwán, identifica un total de 114 países clasificados como parte de la esfera de influencia estadounidense, mientras que 90 están dentro del bloque chino. También se señala que, aunque el bloque chino cuenta con una proporción ligeramente mayor de la población mundial, sólo representa una cuarta parte del PIB mundial mientras que el estadounidense representa el 68%.

“China tiene un gran número de países en su campo, pero la mayoría son pequeños en términos económicos”, explica Julian Evans-Pritchard, economista de Capital Economics y autor del informe. Según insiste, el país asiático sigue dependiendo mucho más de Occidente tanto para la demanda final como para los insumos.

Obviamente, el mayor impacto económico de la disociación se producirá del lado comercial. Aunque China es el mayor exportador del mundo, los flujos de exportación e importación entre ambos bloques son sorprendentemente pequeños, ya que sólo representan una cuarta parte del comercio mundial de bienes y servicios. La mitad del comercio mundial tiene lugar dentro del bloque estadounidense. Dicho volumen es de sólo el 6% dentro del bloque chino.

“Una implicación clave es que el bloque de China depende mucho más de la demanda del bloque de EEUU que a la inversa. El 59% de las exportaciones del bloque chino se dirigen al bloque estadounidense, incluso antes de contabilizar las reexportaciones de Hong Kong. En la otra dirección, la proporción es de sólo el 15%”, justifica Evans-Pritchard.

En 43 de las 50 mayores economías, el comercio en general depende de la demanda y la producción del bloque estadounidense, pero la dependencia es algo menor entre los países del bloque chino. Por término medio, las mayores economías obtienen el 12% de su PIB de las exportaciones que se consumen finalmente en el bloque estadounidense y gastan una cantidad similar de su PIB importando valor añadido extranjero generado en el mismo bloque. En cambio, la dependencia de China es menor, con una media de alrededor del 4% del PIB en ambas direcciones, independientemente del bloque.

Puñalada por la espalda a París

El nuevo acuerdo de seguridad entre EEUU, Reino Unido y Australia (AUKUS) ha sido calificado por el ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Yves Le Drian, como una “puñalada por la espalda”. De hecho, la embajada francesa en Washington canceló una gala prevista para este viernes. Al fin y al cabo, la estrategia de Washington sacrificó el acuerdo de casi 40.000 millones de dólares con la gala Naval Group para construir 12 submarinos con motor diesel para el gobierno australiano. Tensar la cuerda con París podría tener consecuencias directas para los esfuerzos de Washington por frenar a Pekín. Por ejemplo, el tratado de inversión entre la UE y China, que tanto molestaba a la Administración Biden, podría reactivarse.

En Bruselas, las repercusiones del acuerdo entre Washington, Londres y Canberra eclipsó el anuncio de Josep Borrell, jefe del brazo diplomático y de seguridad del bloque, sobre la nueva estrategia para afianzar la influencia en la región Indo-Pacífico. Borrell dijo entender la decepción del gobierno francés con la decisión de Australia.  Según vario analista es probable que AUKUS beneficie a BAE Systems a través de su objetivo de reforzar la cooperación en áreas como la inteligencia artificial, la computación cuántica, la ciberguerra y la defensa submarina. Los submarinos de propulsión nuclear se consideran más sigilosos y rápidos por lo que se consideran necesarios para contrarrestar las tensiones en la región.

Fuente: Revista El Economista

 

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