¿Ecuador está listo para catalogar al COVID-19 como una endemia y dejar de usar mascarillas? Especialistas dan sus criterios

El retiro de mascarillas en espacios abiertos es una decisión que podría tomarse en las siguientes semanas en Ecuador, dependiendo de la situación sanitaria por COVID-19.

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Luego de una semana de carnaval, que fue el primer feriado con más flexibilizaciones en los dos últimos años, en el país se mantiene una tendencia a la baja en los parámetros que se analizan respecto al virus y si esa tónica se mantiene en las siguientes semanas podría demarcar un panorama de nuevas decisiones respecto a las medidas de bioseguridad, según autoridades de Gobierno.

“Nos hace tener positivismo de que vamos a poder decir que en aproximadamente 15 días podemos liberar ciertas restricciones de bioseguridad, como por ejemplo el uso de la mascarilla en lugares abiertos”, señaló la ministra de Salud, Ximena Garzón, el miércoles anterior al exponer la actualidad de la situación epidemiológica y considerar que probablemente no exista repunte de casos al cumplirse los quince días posteriores al feriado.

Pese a ese contexto alentador, especialistas consideran que en esta época el retiro de la mascarilla sería un paso apresurado. Aquella decisión ya ha sido tomada en varios países europeos como Dinamarca e Irlanda y localidades de la región, entre esas Bogotá y Nueva York. Incluso, en varias localidades del Viejo Continente se empieza a tratar la pandemia como una endemia, es decir, que se presenta de manera habitual o en determinadas fechas.

Para llegar al punto de dejar la obligatoriedad del cubrebocas, Garzón aclaró que se podría considerar “bajo control” la pandemia cuando exista un porcentaje menor del 5 % en la positividad viral, que a inicios de año fue del 65 % y ahora es del 14 %, además de un menor número de casos y que los infectados con variante delta sean nulos. Por ahora, la prevalencia de variantes es del 99,5 % en ómicron y el 0,5 % de delta, que en dos semanas se espera desaparezcan los contagios con ese último linaje del virus.

“Hay algunos indicadores epidemiológicos que nos sentaremos a analizar con la dirección de epidemiología para tomar otras decisiones entre abril y mayo de este año, por ahora los indicadores nos hacen pensar que como lo habíamos dicho en semanas anteriores próximamente nos retiraremos las mascarillas, inicialmente en lugares abiertos”, refirió la ministra.

Tras feriado de carnaval, Ministerio de Salud considera que no habrá un repunte de casos de COVID-19

Wilson Tenorio, presidente del Colegio de Médicos del Guayas, consideró que el anuncio dado antes del feriado anterior por parte de autoridades ecuatorianas acerca de la posibilidad de quitar la obligatoriedad del uso de mascarillas en espacios abierto desembocó en el “desenfreno” que se vivió en los días de asueto con aglomeraciones de personas en eventos públicos, sin respeto de aforos. “Debemos ser más prudentes y esperar un tiempo más prolongado”, sostuvo.

“No debemos descuidarnos porque vemos el riesgo de mandar al traste todo lo logrado a la presente fecha, de un exceso de casos que se podría dar en cualquier momento. Debería seguirse usando un poco más (la mascarilla) hasta llegar a esa meta de inmunidad colectiva que podría ser a fines de año”, agregó, al mencionar que aquello dependerá de la cobertura de todas las dosis en la población determinada y el desarrollo de anticuerpos en la población que ya ha resultado contagiada.

Como Tenorio, el epidemiólogo Carlos Farhat, asesor de Salud del Municipio de Guayaquil, estimó inoportuna la decisión de sugerir el retiro de mascarillas en espacios abiertos, más aún si justamente en unas dos semanas se espera el posible impacto de contagios por los días del carnaval y a ello se agregará el siguiente mes el feriado venidero de Semana Santa, en que muchos aprovechan para vacacionar y pueden existir nuevos escenarios de imprudencia en el cumplimiento de medidas de bioseguridad y por ende aumento de casos.

“Me parece apresurado. Creo que el Gobierno puede sugerir, sugerir, la no utilización de mascarillas, luego de pasar estos dos factores de riesgo (el carnaval y Semana Santa) para de acuerdo con el comportamiento epidemiológico posterior a esos dos factores de riesgo decidir si se la retira o no, y decidir que se la retire o se sugiera evitar el uso de la mascarilla o no usarla, siempre y cuando haya una tasa de transmisión muy baja, pero después de esos eventos, antes no”, explicó el epidemiólogo.

Por su parte, Diana Ramos, presidenta de la Sociedad de Infectología del Guayas, comentó que si bien existe un avance alentador en las cifras de vacunación del Ministerio de Salud, aún hay un riesgo latente a mediano plazo ya que menos del 30 % de la población ecuatoriana de mayor riesgo ha recibido la dosis de refuerzo.

Además, recordó que el principal factor de riesgo al inicio de la pandemia para el aumento de contagios fue la falta de uso de mascarillas como medida de salud pública, la que luego se volvió obligatoria. Ante ello, enfatizó que antes de pensar en el retiro de este elemento de bioseguridad es imperante que se trabaje en reforzar medidas, como el autoaislamiento de cinco días y el uso de mascarilla quirúrgica obligatoria en caso de síntomas respiratorios.

Asimismo, la doctora agregó como vital que se mejore el sistema de vigilancia epidemiológica para detectar precozmente los casos de COVID-19 en la comunidad, dado que los brotes de COVID-19 suelen presentarse en el círculo cercano del paciente, además propone mejorar la ventilación de los espacios (oficinas, domicilios, escuelas, entre otros), aumentar la cobertura de vacunación, y formular políticas para la adquisición de medicamentos probados para tratar el COVID-19.

De su parte, el representante del Colegio de Médicos del Guayas enfatizó que por ahora se debe seguir insistiendo en la cultura de bioseguridad, sobre todo en el adulto, joven e intermedio, para que procuren prácticas sanitarias como el uso de mascarilla, lavado de manos y evitar en lo posible los agrupamientos en espacios cerrados y en lugares abiertos con el prudente distanciamiento, para así evitar que ellos se infecten e incluso lleven el virus a personas vulnerables.

De la pandemia a la endemia

 

El epidemiólogo Farhat consideró que cada vez estamos más pronto a tener un comportamiento endémico del COVID-19. Sin precisar plazos, el galeno explicó que para llegar a esa fase es vital varios factores como la baja de los índices de transmisión, contagios, hospitalizaciones y muertes.

“Recordando que esas endemias pueden tener picos recurrentes, es decir, casos muy bajos controlados, pero puede por ahí un factor que haga que vuelvan a aumentar los casos, eso está pasando en Hong Kong, China y otros países. Creo que sí, con paciencia y prudencia si nos manejamos con esos dos parámetros estamos cada vez más cerca de un comportamiento endémico de esta pandemia que tantos problemas ha causado”, indicó.

Como factor favorable hacia esa fase, consideró importante que el país está cerca de alcanzar la cobertura ideal del 85 % en las dos dosis de la vacunación a nivel nacional, en el caso de Guayaquil en el 81 % a 82 %. Sin embargo, precisó, al igual que Ramos, que aún se debe fortalecer la dosis de refuerzo para cortar la transmisibilidad y presencia de enfermedad en nuestro medio y por ende, las hospitalizaciones y muertes.

De igual manera, Tenorio consideró que el país actualmente están en una etapa de transición de COVID-19 de pandemia a hiperendemia, en la que posteriormente la población tendrá que seguir conviviendo con el virus y sus variantes en una endemia, una vez que se logre el objetivo de inmunidad colectiva.

Al igual que los dos especialistas, la doctora Ramos avizora cercana el paso a catalogar al COVID-19 como una endemia, aunque aclara que aquello no significa que no tendremos infectados de COVID-19, sino que al igual que con otras infecciones respiratorias existirá afectación a un porcentaje de la población que requerirá atención oportuna y el sistema de salud deberá estar mejor preparado para enfrentar los casos.

Para Tenorio, el paso a una etapa de endemia para el COVID-19 es importante para enfocarse en más atención en la atención a otros males que siguen afectando a la población como el dengue y otras enfermedades no transmisibles (ENT), además de la necesidad de dinamizar los procesos de referencia de pacientes de centros de salud hacia unidades más especializadas y la provisión de medicinas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) no ha adoptado este término para referirse al COVID-19 y el mes pasado consideró prematuro considerar que se declare la victoria a la pandemia. Justo este viernes 11 se cumplen dos años desde que la OMS declaró como pandemia al COVID-19.

Además, anunció que preparan respuestas ante tres escenarios que se podrían presentar a futuro. El primero, que continúe la actual situación con contagios sin tener casos graves, el segundo, que se controle al virus como anualmente se hace con la temporada de gripe con la adaptación de vacuna en cada cierto periodo y una tercera, más complicado, de presencia de nuevas variantes.

“De largo tocará convivir (con el virus) hasta que Dios no quiera aparezca una supervariante…”, agregó Tenorio y sugirió que en caso de presentarse ese escenario deberán mantenerse los controles sanitarios en la movilidad, sobre todo en fronteras, y que las unidades de salud estén activadas con todos los sistemas de vigilancia epidemiológica y el debido abastecimiento de insumos y medicinas para frenar a tiempo la situación.

Cifras de contagios, muertes y ocupaciónç

 

 

La curva de casos confirmados en Ecuador pasó de casi 52.000 casos confirmados en las semanas epidemiológicas 1 y 2, mientras ahora en la semana 9 hay 6.743 casos a nivel nacional. “Esto seguirá bajando”, según la ministra de Salud, quien aclaró que habrá que evaluar la situación cuando culminen los quince días poscarnaval.

Entre las primeras semanas de enero y marzo, con la propagación de casos de ómicron, la cifra de mortalidad del COVID-19 se ubicó en 232 y luego a descendido a 8 entre casos confirmados y probables. Las personas que más fallecen son mayores de 65 años que tienen dosis incompletas de vacunas o tienen enfermedades agravantes, según Garzón, quien conminó a seguir acudiendo a recibir los inmunizantes.

Asimismo, la funcionaria reveló que existe descenso de cantidad de pacientes que se han acercado a atender por COVID-19 en hospitales y centros de salud. “De 60.000 que tuvimos en la semana 2 hemos bajado a la semana 9 a 957″, mencionó y atribuyó ese éxito a los controles epidemiológicos y el avance del plan de vacunación, que alcanza el 84,53 % en segundas dosis y 88,47 % en primeras dosis. El plan de refuerzo que recientemente se abrió a población mayor de 18 años avanza al 27,80 %.

Actualmente, según las cifras divulgadas por la ministra, la ocupación de camas hospitalarias de las unidades de salud ministeriales es de 11 % de las 743 asignadas y el 20 % de las 170 de cuidados intensivos (UCI). Mientras, en otros sistemas del Issfa, IESS e Isspol es del 22 % en hospitalización, 20 % en cuidados intermedios y 50 % en cuidados intensivos. En tanto, en la red complementaria privada hay una ocupación del 18 % en hospitalización, 20 % en cuidados intermedios y 27 % en UCI.

La mayoría de contagios se concentran en personas de 24 a 45 años y que a su vez al ser la población económicamente activa, están más expuestos y pueden llevar el virus a otros familiares. En muchos casos, los afectados de COVID-19 pueden estar asintomáticos y sin necesidad de hospitalización.

Del 29 de febrero de 2020 hasta el 8 de marzo de 2022, Ecuador ha contabilizado 843.760 casos confirmados acumulados y 35.316 fallecidos entre comprobados y sospechosos de COVID-19. (I)

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