Doris Soliz y Ximena Peña informarán a migrantes en Estados Unidos acciones en su defensa

La palabra “deportación” se ha convertido en una especie de monstruo para los migrantes en Estados Unidos y, a pesar de que en los últimos meses se escuchan todo tipo de historias relacionadas a las salidas forzosas, las políticas migratorias restrictivas se implementaron mucho antes de la llegada de Donald Trump al poder. Con el ataque al World Trade Center, en 2001, se agudizó el control migratorio y con la crisis financiera de 2007, se incrementaron las deportaciones de los migrantes sin documentos.

Son dos los momentos críticos en cuestiones migratorias, lo que se refleja en el aumento de migrantes que regresan a sus países de manera forzosa, como producto de las deportaciones y las condiciones deprimidas de los mercados laborales y, aunque casi no se dice, en la administración de Barack Obama, entre 2009 y 2016, se superó la cifra de deportados de cualquier presidente en la historia de ese país, con 2 millones 500 mil personas.

Según cifras manejadas en la Comisión de Relaciones Internacionales de la Asamblea de Ecuador, cada semana llegan alrededor de 50 compatriotas de manera forzosa. En lo que va de 2017 son más de 500. Esto motivó que el 27 de junio se apruebe una Resolución de Respaldo y Solidaridad con los Migrantes Deportados, que incluye una serie de acciones, como instalar una oficina de acogida en los aeropuertos de Quito y Guayaquil para que se sientan apoyados desde el momento en el que arriban a Ecuador. Además, mecanismos de reinserción en los sistemas económico, educativo y productivo del país.

Acciones en Ecuador

La Asamblea declaró total desacuerdo con las nuevas políticas migratorias de Estados Unidos, pues considera que no corresponden a la reciprocidad que en Ecuador existe con los migrantes estadounidenses. En el Parlamento creen que los ciudadanos en condición de movilidad deberían contar con doble protección: la de su país y la del lugar donde residen.

José Serrano, presidente de la Asamblea Nacional, durante su intervención en el Pleno cuando se aprobó la Resolución, aseguró que “no es posible cambiar las decisiones de un país, pero sí se puede incidir en un cambio positivo” y para eso trabajan de manera coordinada con las oficinas consulares de Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut, con la Casa Legislativa, la Comisión de Relaciones Internacionales y los asambleístas del exterior.

Reclamarán respeto

Las asambleístas Doris Soliz, presidenta de la Comisión de Relaciones Internacionales, y Ximena Peña cumplirán una intensa agenda en Estados Unidos a propósito de la Semana Ecuatoriana en Nueva York, que es cuando los ecuatorianos celebran la Independencia de su nación, establecerán diálogos con la contraparte legislativa y representantes del Sistema de Naciones Unidas.

Esta postura se pone a tono con la Ley de Movilidad Humana aprobada en Ecuador y única en el mundo, que considera que ninguna persona debe ser llamada como delincuente por su condición migratoria.

Reclamarán el respeto del principio de igualdad jurídica e informarán a los ecuatorianos residentes en ese país las acciones de seguimiento a la situación personal de cada compatriota que regresó de manera forzosa y que hoy se ven “atrapados” en busca de nuevas oportunidades, negadas por el otro país. /Asamblea

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