Diario Olé critica con dureza: Boca se durmió y lo pagó

Miguel Russo se pegó un porrazo de aquéllos, no tanto por el triple mortal que se mandó en esa jugada en la que terminó en el piso, sino por un planteo que se pasó de utilitario, en el que resignó cualquier ambición ofensiva, que hasta pareció promover contraataques con el freno de mano puesto, todo para terminar perdiendo un partido por puro amarrete, por acordarse tarde que del otro lado había un arco.

De otra manera, no se explica por qué, cuando se lo propuso, coqueteó con el empate, metió un tiro en el palo y tuvo un par de situaciones para convertir. Y no se entiende para qué tanto tiempo tener a Soldano para defender, si en dos jugadas Tevez hizo mucho más, lo que agiganta lo innecesario que fue defender como si el Barcelona que estaba enfrente fuera el de Messi y no el de Damián Díaz.

No está mal jugar salir con el empate en la cabeza, a nadie se le caen los anillos por valorar el punto, ni por jugar a un ritmo lento. El asunto es cuando el planteo empieza y termina ahí, cuando no hay otra ambición, cuando no hay ni siquiera una pizca de astucia para ver que hay algo más allá. Russo paró un 4-1-4-1, con Varela de eje delante de la línea de cuatro, Pavón y Obando a los costados y Soldano arreglátelas como puedas.

Boca probó la mano de Barcelona, la sintió blanda, débil, y se confió. Pavón se mostró activo, intentó, corrió para acá y para allá, pero no tuvo con quién. Y lo que terminó pasando es que el Xeneize se enamoró rápido del empate, como el que se casa con el/la primero/a que le da bola. (D)

Diario Olé

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