Cifras

Deudas por la pandemia afectan a dueños del 60% de buses urbanos

El esfuerzo de más de 40 años podría ser embargado. Marco Ramírez empezó su carrera como ayudante en un bus urbano de Guayaquil, luego fue conductor y en 1985 se compró su primera unidad. Ahora, como presidente de la Cooperativa Pascuales, afronta una severa crisis.

“La pandemia nos ha dejado una deuda de USD 1,5 millones con las financieras. No tenemos cómo pagar a los bancos y estamos dispuestos a lo que venga -dice-; si se tienen que entregar los carros, se los entregará”. 94 de los 118 socios de la cooperativa de transporte tienen este problema.

El impacto de la emergencia sanitaria por covid-19 complicó el pago de las cuotas de los créditos, por las unidades de transporte urbano que fueron renovadas en Guayaquil.

La ciudad registra 2 600 buses, según datos de la Autoridad de Tránsito Municipal (ATM). El 62% del parque automotor fue cambiado luego de cumplir su vida útil, entre el 2015 y 2016, de acuerdo con la normativa vigente.

“Son 1 600 vehículos nuevos que corren el riesgo de perderse”, detalla Plinio López, vicepresidente de la Federación de Transportistas Urbanos del Guayas (Fetug). “El daño pesará, lastimosamente, sobre el usuario”, advierte.

La restricciones por la pandemia incidieron en una reducción de pasajeros. Antes de la emergencia, el sistema movía 1,8 millones de personas al día; ahora, con un aforo del 50%, no pasa de 662 000, como reporta la ATM.

Según López, el teletrabajo, las clases no presenciales y el desempleo se reflejan en la transportación. Con menos demanda de los usuarios, los ingresos bajaron y las cuotas de las mensualidades de los créditos se han vuelto impagables para los propietarios.

Un bus con capacidad para 50 pasajeros tiene un costo promedio de USD 120 000. Las cuotas llegan hasta USD 2 400 al mes, según el plazo. Y la tasa de interés puede ser de hasta 20%, cuentan.

“Se ha pedido al Gobierno que intervenga para lograr una reestructuración de las deudas. Por ejemplo, si antes el crédito estaba a cinco o seis años, ahora podemos pagar en ocho y hasta 10 años”, explica el vicepresidente de la Fetug.

La Cooperativa Guayaquil renovó seis de sus 28 unidades. Su presidenta, Ludy Ordóñez, asegura que ahora solo podría pagar la mitad de la cuota regular.

“Nuestros torniquetes marcaban 800 usuarios por día y ahora, con suerte, llegamos a 400. No hay movimiento y aunque suban el aforo no hay pasajeros”, sostiene la dirigente, que en noviembre cumplirá dos de los cinco años de la deuda por su nuevo bus.

Al menos 35 cooperativas de transporte han conformado delegaciones para discutir sus propuestas de soluciones con la Gobernación del Guayas y la Asamblea Nacional.

A fines de septiembre, el legislador Alberto Arias expuso parte de sus quejas ante el pleno, entre ellas, los intereses por mora. En la sesión se pidió la comparecencia de las Superintendencias de Bancos y de Economía Popular y Solidaria, para evaluar la aplicación de la Ley de Apoyo Humanitario por parte de las instituciones financieras.

Joffre Moposita intenta sostener el oficio que heredó de su padre. Ambos son propietarios de un bus de la línea 7, de la Cooperativa Libertador Bolívar. A inicios de septiembre fue parte de los dueños de las 300 unidades que paralizaron la av. 25 de Julio, en busca de apoyo de las autoridades.

“Hacíamos pagos de USD 2 300 al mes, pero por la baja de ingresos podríamos cancelar entre 800 y 1 000. No queremos que ejecuten algún embargo”. A él aún le restan cuatro años de cuotas.

El gremio insiste en alternativas gubernamentales, como el acceso a créditos de organismos internacionales con hasta dos años de gracia e intereses que no pasen del 8%. “Otra opción es que el Estado compre la deuda -dice el dirigente de la Fetug- y luego, con algunos ajustes, podremos hacer los pagos a la banca pública”.

 

Fuente: elcomercio.com

Etiquetas

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar