Desvinculaciones laborales y deudas con acreedores se abordan en centros de mediación

El despido intempestivo no es el único camino que están tomando algunas empresas para desvincular personal en medio de la crisis originada por la pandemia del COVID-19. La mediación es una alternativa a la que están recurriendo empresas en Guayaquil para tratar de llegar a acuerdos intermedios con empleados.

Al Centro de Mediación Empresarial, un espacio abierto este año para solucionar conflictos en el ámbito de los negocios, han llegado compañías que intentan concretar acuerdos con grupos de 15 a 20 empleados. Otra firma en estos días está negociando la desvinculación de 100 trabajadores.

Este tipo de casos han aumentado a raíz de que la pandemia golpeó la liquidez de las compañías y obligó a reducir parte de sus plantillas.

Francisco Alarcón, director del Centro de Mediación Empresarial, señala que si bien la mediación es voluntaria, un acuerdo logrado en esta instancia tiene la fuerza legal de sentencia ejecutoriada y debe cumplirse. Además, dice, toma menos tiempo que una instancia judicial.

Dentro de los casos que han abordado, según Alarcón, hay empresas que han dejado la puerta abierta para tratar de reincorporar personal desvinculado una vez que se logre una reactivación.

La Ley de Apoyo Humanitario creada en medio de la emergencia sanitaria también abrió la posibilidad de que las compañías lleguen a acuerdos preconcursales de excepción con sus acreedores a través de la mediación.

Según la ley, por mutuo acuerdo, los deudores pueden suscribir con sus acreedores acuerdos preconcursales de carácter excepcional, mediante los cuales se puedan establecer condiciones, plazos y la reducción, capitalización o reestructuración de las obligaciones pendientes de cualquier naturaleza.

El procedimiento establece de que en caso de lograrse un acuerdo con los acreedores que representen por lo menos el 51 % de las acreencias, se suscribirá el acuerdo preconcursal o, a su vez, se suscribirá un acta de mediación en uno de los centros de mediación autorizados por el Consejo de la Judicatura.

Alarcón indica que esto ha despertado el interés en el sector empresarial. En el centro que dirige están ya preparando un proceso en el que una empresa pretende sentarse a negociar con sus acreedores usando la figura que establece esta ley.

En Guayaquil hay doce centros de mediación, conciliación y arbitraje, unos enfocados en casos de familia, asuntos comunitarios y laborales.

Alicia Santillán Gutiérrez, directora del Centro de Arbitraje y Mediación de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo, dice que en lo que va de este año los temas más recurrentes que han tratado están relacionados con incumplimiento de contrato, familia y acuerdos entre empleadores y trabajadores.

El año pasado atendieron más de 600 casos. “Tenemos el 99,99 % de acuerdos totales en nuestros casos, ya que nuestros mediadores son especializados en cada rama”, dice Santillán.

Paúl Murillo, líder de Consultoría de Adecco Ecuador, considera que la mediación laboral es una manera positiva de llegar a una desvinculación. De hecho, dice, actualmente existe un escenario en el cual se puede realizar esta mediación siempre con la premisa de respetar todos los acuerdos ministeriales, en relación con la coyuntura.

Él considera que las desvinculaciones que se realicen durante todo este tiempo deben estar acompañadas de todos los valores que realmente la persona debe percibir por el tiempo que trabajó en la compañía, respetando siempre los derechos del colaborador, que son irrenunciables.

Las tarifas que manejan los centros de mediación están en función de una cuantía determinada e indeterminada. En el CAM de la UEES, por ejemplo, en este último caso, la tarifa a cancelar es por sesión y tiene un valor de $280 (más IVA). Si el caso posee una cuantía determinada, dependerá de este valor para aplicar la tabla del tarifario. (I)

Fuente. El Universo

 

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba