Argentina: el G20 pasa la prueba en su primera jornada

El primer día de la cumbre del G20 de Buenos Aires transcurrió entre los gestos de sus líderes, como el efusivo saludo que se dieron el presidente ruso, Vladimir Putin y el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman, y los pocos sobresaltos que dejó la marcha callejera principal contra la cita.

“En el G20 más al sur que se haya organizado –es la primera vez en Suramérica– los invito que demos un mensaje claro al mundo de que aquí juntos podemos marcar un horizonte de desarrollo, con responsabilidades compartidas, un fuerte compromiso con igualdad de genero y unidos en la diversidad”, señaló en el discurso de apertura de la cumbre el presidente de Argentina y anfitrión, Mauricio Macri.

Una llamada al diálogo en medio de una situación global marcada por tres actores: el estadounidense Donald Trump, el chino Xi Jinping y el propio Putin, al que casi en el último momento se ha sumado Bin Salman, envuelto en el escándalo por la investigación por el crimen del periodista Jamal Khashoggi en el consulado saudí en Turquía.

Los temas polémicos del encuentro

La guerra comercial entre Estados Unidos y China, la agresión rusa en Ucrania y la presunta participación del Príncipe Mohammad bin Salman en el asesinato del periodista disidente Jamal Khashoggi han sido hasta ahora temas polémicos.

Las reuniones bilaterales de alto nivel comenzaron el viernes y continuarán durante el sábado, con la reunión del presidente Trump con el presidente Xi, así como con la canciller alemana, Angela Merkel, entre otros. Merkel también se reunirá el sábado con Vladimir Putin, mientras que Trump canceló su cita con el presidente ruso.

Durante dos días, los líderes de las 20 principales economías desarrolladas y emergentes del mundo debaten sobre las tres prioridades marcadas por Argentina: el futuro del trabajo, la infraestructura para el desarrollo y la alimentación sostenible, aunque la agenda está abierta.

Una ciudad sitiada

Las intensas medidas de seguridad  –más de 22.000 agentes– más todos los efectivos que traen consigo los líderes, hacen de Buenos Aires hoy una ciudad sitiada, con las principales avenidas aledañas al lugar de la reunión cortadas y gran parte de servicios públicos suspendidos.

Uno de los principales temores del Gobierno, que se dieran fuertes disturbios en protestas callejeras contra la cita, como ocurrió en Alemania en la última cumbre de 2017, finalmente pasó de largo.

Convocada por la Confluencia Fuera G20 FMI, que agrupó a más de un centenar de formaciones políticas, organizaciones sociales y sindicatos, miles de personas recorrieron parte de la Buenos Aires que no estaba cercada por la seguridad en una manifestación de rechazo a la “reunión de rapiña” del G20, pero terminó sin incidentes.

FEW (EFE, AFP)