Miguel Ángel Ramírez, el éxito de la pasión y la humildad en Independiente del Valle

El sábado, el Independiente del Valle de Miguel Ángel Ramírez lograba una hazaña histórica. El conjunto ecuatoriano se proclamaba campeón de la Copa Sudamericana 2019 después de derrotar a Colón y lograba así el primer título de sus 61 años de vida. Además, el técnico canario se convertía en el primer entrenador español en conquistar un trofeo CONMEBOL, también el primero para él.

Esta es la primera gran oportunidad de Ramírez en los banquillos. Hasta que cogió las riendas del club en mayo, el canario de 35 años llevaba varias temporadas desarrollando su trabajo como técnico en la Aspire Academy de Qatar, país en el que también se ocupó de tareas como asistente en la selección de Qatar Sub-17 y Sub-19.

El trabajo tanto de Miguel Ángel como de su cuerpo técnico, en el que se integran los también españoles Fran Trujillo (preparador físico) y Felipe Sánchez Mateos (asistente) y que cuenta con Dani Nieto (ex Numancia) en sus filas, ha sido impecable. En tan sólo seis meses, han convertido a Independiente del Valle, procedente de la humilde ciudad de Sangolquí, situada en el Valle de Los Chillos, a una altitud de 2.500 metros sobre el nivel del mar y con una población de 75.000 habitantes, en uno de los mejores equipos de Sudamérica.

Después de la imagen proyectada a lo largo de toda la competición y de su buen hacer en la liga ecuatoriana, donde se medirán a Delfín en la primera fase de los playoffs por el título, la comunidad internacional se deshace en elogios hacia el técnico español. Y no lo hace sólo por su trabajo deportivo sino también por su humildad dentro y fuera de los terrenos de juego. En la rueda de prensa posterior a la final, Ramírez acudió con una camiseta del equipo con el nombre de Josué Mauricio Quiñónez, un jugador de la Reserva del club que murió por dos balazos en mayo de 2019, al poco de llegar el español a Ecuador.

El Independiente del Valle de Miguel Ángel Ramírez se caracteriza por el juego posicional, por la posesión y la presión asfixiante, por la importancia de los laterales y por la perfecta sintonía entre jóvenes y veteranos. La victoria de los Negriazules es el triunfo de las cosas bien hechas, con pasión y dedicación. Todo ello sin hacer más ruido que lo mostrado sobre la cancha.

El éxito de los Rayados del Valle va más allá de lo que vemos sobre el campo. El técnico canario ha tenido la suerte de recalar en un equipo bien organizado y que se preocupa por todos y cada uno de sus integrantes. La victoria en la Copa Sudamericana es fruto de la gran gestión que hacen de la cantera y no sólo deportivamente hablando. Los niños que viven en el centro de alto rendimiento provienen de las zonas más pobres del país. Allí reciben una educación, les forman como futbolistas, pero también como personas. El conjunto ecuatoriano realiza una gran labor humanitaria. Los jugadores surgidos de la cantera suben al primer equipo bien preparados mentalmente y se empastan a la perfección con los veteranos.

Aquí es donde es clave la figura de Miguel Ángel Ramírez, que ha sabido gestionar correctamente las dos generaciones de la plantilla y ha dotado al equipo de una identidad propia. Su humildad fuera de los vestuarios y su personalidad dentro de ellos le han llevado a ser campeón.

El triunfo de Independiente del Valle es también el éxito del fútbol ecuatoriano en general. El fútbol formativo del país está creciendo a pasos agigantados y eso se plasma en una liga cada vez más competitiva y en sus equipos llegando lejos en competiciones internacionales. Falta que este trabajo que se realiza en las categorías inferiores del país, no sólo a nivel de clubes (lo hemos visto en el Sudamericano y Mundial Sub20), llegue a la Selección absoluta, proceso en el que ya está inmerso la Tricolor y terminará de pulir para próximos compromisos.

Con este título obtenido, Miguel Ángel Ramírez y Sangolquí se han situado en el mapa del fútbol internacional y no parece que vayan a salir de él pronto. Ahora van a por el campeonato local, pero el próximo año los Rayados del Valle jugarán la Copa Libertadores, torneo del que fueron finalistas en 2016 tras eliminar a Boca y a River, y ya sueñan con repetir la hazaña.

Diario Marca