Reinaldo Rueda, del repudio en Ecuador al reconocimiento en CONMEBOL

Reinaldo es el mejor padre, el mejor marido, la mejor persona que he conocido en el fútbol». Así define Gerardo Pelusso al técnico de Atlético Nacional que anoche recibió el premio al mejor entrenador de América según la encuesta «América y Europa le responden a El País».

Rueda llegó a Montevideo el martes y lo hizo con un gran sacrificio porque fue operado de la cadera el mes pasado, lo que todavía lo obliga a usar una silla de ruedas. Es más salió por primera vez de su casa en 41 días para tomarse el avión y viajar a Uruguay.

«He estado aquí varias veces, gracias a Dios y al fútbol. Es un bello país. Los uruguayos son algo excepcional. Siempre los pongo de ejemplo para mis jugadores, les hablo de lo que significan los uruguayos para el fútbol del mundo. Es increíble que un país tan pequeño y con poca población genere tanto fútbol. Es extraordinario», dijo Rueda rompiendo el hielo.

El mejor entrenador de América ha dirigido tres selecciones nacionales, lo que no es poca cosa: la de su país, Colombia y también las de Honduras y Ecuador. En la selección cafetera estuvo al frente de todas las categorías. «Es más satisfactorio el trabajo con los jóvenes, porque uno llega a verlos realizados como hombres y profesionales. Además, uno tiene con ellos más tiempo para trabajar, aunque esto cada día se va reduciendo. Hoy ya los Sub 20 y hasta los Sub 17 inclusive pueden ser de elite y eso es complejo para las selecciones nacionales. El trabajo con los mayores, ya sea en la selección o en los clubes profesionales es tan intensa que no hay tiempo de llevar a cabo muchas fantasías que uno tiene», contó.

«En los trabajos tácticos, por ejemplo, hay mucha cosa que se queda en el papel, que se queda en la planificación. Por cuidar el tema del desgaste de los jugadores, de los viajes, de los partidos, no se hacen las repeticiones que se necesitan, ni se trabajan tanto las jugadas. Esas fantasías se quedan en el papel», aclaró.

«El fútbol es un aprendizaje diario, y a mi seguramente me queda mucho por aprender todavía», afirmó con humildad. Y destacó la satisfacción que le quedó tras dirigir tres selecciones. Increíblemente, con Honduras y Ecuador logró el objetivo de clasificar al Mundial, lo que no pudo hacer con su país. Es más, por más que le gusta mucho Uruguay fue aquí, cuando los celestes le ganaron a Colombia 3 a 2 que se quedó en la sexta posición de las Eliminatorias para Alemania y no pudo acceder al repechaje.

«Igual fue positivo, teniendo en cuenta cómo estaba la selección cuando la tomamos, con un solo punto. Y sembró para el futuro», destacó.

Pero fue su experiencia en Honduras la que lo marcó. Hacía 28 años que la selección no clasificaba a un Mundial y los padres y abuelos le decían a los más jóvenes que nunca iban a volver a conseguirlo. «Fueron 4 años de un gran aprendizaje. Llegué un país con una gran cantidad de problemas y con una incredulidad muy grande en el fútbol. Empezamos un proceso educativo. Fue algo muy lindo que terminó con la clasificación. Recibir el reconocimiento, el pasaporte hondureño y tanto cariño de la gente, fue muy hermoso para mí.»

Algo parecido le pasó con Atlético Nacional, que no ganaba la Copa Libertadores desde hacía 27 años. Y él regresaba al fútbol colombiano después de 13 años. Apenas llegué le dije a los jugadores que venía de dos Mundiales consecutivos y que ellos ya habían ganado todo en Colombia, la Liga, la Superliga, la Copa. Les dije que estaban para jugar un Mundial, pero que para eso había que ganar antes la Libertadores. Ese fue el primer discurso al plantel. No fue fácil porque venían de un proceso muy exitoso con el profe Osorio, pero no se había dado el gran paso de ganar algo internacional. La campaña fue muy grande por lo que expresó el equipo en la cancha».

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