Sociedad

Del cine al teatro, la nueva apuesta de Sebastián Cordero

Cada pasillo, cada escalera, cada habitación de la Casa Cino Fabiani (en el barrio Las Peñas), servirá de escenario para la puesta de Rabia, obra con la que el cineasta ecuatoriano Sebastián Cordero se estrenará como director teatral. “A mí siempre me ha interesado mucho el teatro; sí, soy alguien que disfruta del teatro; que leo también teatro, me gusta verlo en vivo y sí, siento que es una influencia interesante para mí y desde adolescente sí tenía el sueño de algún día también hacer una obra de teatro”, cuenta el realizador que alista su primer documental largo y una película que se rodará a fines de año en Cuenca.

Explica que no había hecho antes teatro porque este no era “su primera prioridad”, además de que sentía que hasta que no apareciera el “proyecto ideal” no se iba a lanzar a una gran aventura como esta. Cordero encontró la propuesta perfecta en Rabia, que no es ajena a él, pues se trata de la película del mismo nombre que filmó en 2009, basándose en la novela del argentino Sergio Bizzio.

La historia en el libro de Bizzio se desarrolla en Argentina; mientras que en la película de Cordero la trama de Rabia sucede en España y tiene como uno de sus enfoques la invisibilidad de los migrantes en Europa. “Siempre me han parecido superinteresantes las variaciones que se van dando entre una adaptación y otra, ya sea en este caso desde el libro original en el que me inspiré para escribir el guion de la película y ahora el libreto de la obra de teatro”, señala el director, quien apunta que en el escenario la obra se adapta a la realidad local.

En esta obra, cuyo estreno está previsto para el 26 de abril, el espectador juega un papel importante. En la pieza se utilizan los tres pisos de la Casa Cino Fabiani y “el público se mueve de alguna forma reflejando a José María (Alejandro Fajardo), que es el personaje que está escondido en la casa”. “A mí me parecía increíble que el público lograra ver la obra desde la perspectiva de él”, dice Cordero.

En esta pieza del director de Sin muertos no hay carnaval, una de las protagonistas es Rosa, quien es encarnada por Cilia Figueroa. La joven guayaquileña refiere que este personaje tiene una esencia fuerte, no solo por su carácter, sino por las situaciones de acoso y maltrato que ha vivido. Los Torres, interpretados por Itzel Cuevas y Diego Naranjo son sus patrones. Víctor Arauz es el hijo del matrimonio.

Para Cuevas su personaje le ha representado un reto. Afirma que la señora Torres es una persona muy alejada de su personalidad activa, pues más bien es una mujer entregada a su familia y hasta un poco acostumbrada a la rutina de la vida en pareja. Lucho Mueckay también interviene en Rabia: interpreta a tres personajes

Fuente: El Universo

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