Crece desesperación afuera de los hospitales de Guayaquil por conseguir fármacos y hay colas otra vez para comprar insumos en las distribuidoras

Un día de hospitalización de su conviviente ya le representaba a Marcela Pérez un egreso, según ella, de alrededor de $ 300 en la compra de fármacos y el pago de exámenes de laboratorio.

Afuera del hospital Bicentenario, perteneciente al Municipio de Guayaquil y que ofrece cuidados intermedios a pacientes con COVID-19, la mujer —que habita con su pareja en el vecino cantón Durán— comentó que su compañero de vida es diabético, que presentó síntomas del virus y que consecuentemente falló su sistema respiratorio.

“Compré una bomba, de esas para poner insulina”, manifestó la mujer, que señaló que su esposo era taxista informal y que posiblemente contrajo la enfermedad en el oficio.

En Guayaquil, en medio de un aumento sostenido de casos y de muertes por COVID-19, crece la desesperación por conseguir fármacos y, por supuesto, el dinero para la compra; e incluso volvieron las colas para adquirir insumos en las distribuidoras del centro de la ciudad.

 

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