Correísmo y parte de Pachakutik salvaron a Eckenner Recalde

El asambleísta Eckenner Recalde (exID), acusado de cobros indebidos a sus asesores, continuará en su curul, después de que las bancadas del correísmo y parte de Pachakutik no apoyaron que fuese destituido del cargo.

La moción presentada por la asambleísta Johanna Moreira, quien impulsó este proceso disciplinario en contra de su excoideario de la Izquierda Democrática (ID), alcanzó 72 de los 92 votos que requería para ser aprobada este martes 30 de noviembre del 2021.

A pesar de un informe de mayoría del Comité de Ética que recomendó la destitución, las 62 abstenciones provinieron de las bancadas de UNES y parte de Pachakutik. Recalde votó en contra.

Antes de la resolución, hubo un debate marcado por confrontaciones entre las bancadas de la Izquierda Democrática (ID) y UNES.

Los asambleístas Johana Moreira y Ramiro Narváez, de la ID, acusaron al correísmo de salvar a Recalde para “ganar un voto” en el Pleno, y mostraron fotografías en donde se lo observó en ruedas de prensa con esa bancada, con la que ha coincidido en varias votaciones.

“No afectemos la institucionalidad por ganar un voto”, dijo Narváez. “Con los votos de UNES se salva un corrupto”, apuntó Moreira.

Sin embargo, la jefa de bloque de Unes, Paola Cabezas, señaló que “el Comité de Ética no puede ser utilizado para vendettas políticas”. “Con nosotros no cuenten para sus persecuciones políticas”, añadió.

Cabezas acusó, además, a la ID de “cogobernar” con el presidente Guillermo Lasso, mientras el jefe de esa bancada, Alejandro Jaramillo, les endilgó de haber permitido que la reforma tributaria entre en vigor por el Ministerio de la Ley al abstenerse de apoyar el archivo de esta norma.

“Nadie olvidará que usted es Eckenner, el cobrador”, le dijo Jaramillo, quien pidió la rectificación de la votación, a la que tampoco se dio paso.

En sus intervenciones, Recalde se quejó de unas “grabaciones maliciosas” presentadas por Moreira, mientras ella presentó videos y audios para sustentar su denuncia.

 

Fuente: El Comercio

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