Confirman que Guzmán viajará a EEUU y se verá con el FMI en la segunda quincena de este mes

El ministro de Economía, Martín Guzmán, viajará a Washington en la segunda quincena de marzo, para mantener conversaciones con el Fondo Monetario Internacional y renegociar los términos del crédito concedido en 2018 a la Argentina, durante el gobierno de Mauricio Macri.

Las nuevas condiciones no tienen que ver solo con los plazos de repago de la deuda de cerca de USD 45.000 millones, sino también con una posible reducción de los cargos financieros de un crédito que, según insistirá Guzmán, en línea con declaraciones que sucesivamente hicieron la vicepresidente Cristina Kirchner y el presidente Alberto Fernández, fue “un acuerdo político” y además “violó los estatutos del FMI”. Posición que también suscribieron, en una extensa carta a la titular del organismo, Kristalina Georgieva, un grupo de senadores del Frente de Todos encabezados por el neuquino Oscar Parrilli y el formoseño José Mayans.

Ni Economía ni el FMI confirmaron la fecha del viaje de Guzmán, que además de verse con la norteamericana Julie Kozack y el venezolano Luis Cubeddu, que tienen en sus manos el “caso argentino”, buscará un mano a mano con Geogieva e intentaría también ser recibido por la secretaria del Tesoro de EEUU, Janet Yellen. La posición del Tesoro de EEUU, principal “accionista” del FMI, es clave en la negociación.

Tasas

En su reciente exposición en una reunión virtual de ministros de Finanzas del G20, Guzmán ya pidió que el Fondo reduzca los cargos que aplica sobre su tasa básica que, según dijo, “es desigual, porque afecta de manera desproporcionada a los países emergentes y de ingresos medios con las cuotas más bajas, y es procíclica, porque impone condiciones más duras a los países que tienen condiciones de mercado más adversas”. El ministro dijo que el crédito del FMI es tan grande que hace difícil repagarlo en un período corto, por lo que además de extender los plazos se hace necesario conseguir la menor tasa de interés posible.

Guzmàn dijo que el crédito del FMI es tan grande que hace difícil repagarlo en un período corto y que además de extender los plazos se hace necesario conseguir la menor tasa de interés posible

En apoyo de la posición oficial, el director del Centro de Políticas de Desarrollo Global de la Escuela de Estudios Globales de la Universidad de Boston, Kevin Gallagher, que además copreside el Grupo de Trabajo Think 20 publicó el miércoles pasado en el diario Financial Times que la política de cargos del Fondo.

Los cargos del FMI dependen tanto del volumen como del plazo del crédito. El recargo es de 200 puntos básicos (2% anual) cuando el crédito supera el 187,5 % de la “cuota” del país deudor y 100 puntos básicos (1%) cuando el plazo del monto pendiente de pago supera el plazo de 36 a 51 meses (esto es, entre 3 años y 4 años y un trimestre), según cual sea la estructura del programa. Gallagher calculó que 30% de los países que enfrentan recargos, como la Argentina, Angola y Georgia, atraviesan situaciones de crisis y otros deben empezar a pagarlos, situación que afecta en especial a los países de ingreso medio.

Kevin Gallagher, de la Universidad de Boston, quien publicó en Financial Times un artículo en apoyo del reclamo de Guzmán: tasas más bajasKevin Gallagher, de la Universidad de Boston, quien publicó en Financial Times un artículo en apoyo del reclamo de Guzmán: tasas más bajas

Gallaher planteó que “el mecanismo actual del FMI para agregar recargos a los costos de intereses de la deuda sobre sus préstamos debería abandonarse para ayudar a la recuperación económica global”. Y calculó que “los países que más necesitan del FMI tendrán que pagar más de US$ 4.000 millones en recargos adicionales, además de los pagos de intereses y tarifas desde el comienzo de la crisis hasta fines de 2022”.

Además, desde el inicio de la pandemia y debido a la crisis económica derivada de ella, el Fondo aprobó préstamos de emergencia por más de US$ 100.000 millones a 85 países, que también podrían sufrir recargos.

Guzmán sí apoya la iniciatva del G20 de instruir al FMI para elaborar una propuesta de nueva asignación de Derechos Especiales de Giro (DEGs, la “moneda” del organismo), una idea impulsada originalmente por los países europeos que recientemente recibió el apoyo de EEUU, que durante la gestión Trump se había resistido a una nueva asignación (la última fue en 2009).

La asignación podría ser aprobada en abril, en la reunión de primavera FMI-Banco Mundial. La idea es proveer de recursos a los países de ingresos medios y bajos, pues cada socio del Fondo recibiría automáticamente DEGs por el equivalente a su cuota. En el caso argentino, unos USD 3.350 millones si finalmente la asignación total es de USD 500.000 millones, como propuso inicialmente el Tesoro italiano.

La secretaria del Tesoro de EEUU, Janet Yellen
La secretaria del Tesoro de EEUU, Janet Yellen

París-Washington

Hasta enero pasado, Guzmán decía que su objetivo era alcanzar un acuerdo con el FMI en mayo, mes que coincide con un vencimiento de USD 2.400 millones ante el Club de París, que para postergarlo o renegociar pide como condición un acuerdo con el Fondo, de modo que éste haga las veces de “auditor”. En las últimas semanas, sin embargo, se impuso el criterio político de estirar las negociaciones, de modo de no tener que acordar un programa con el Fondo en plena campaña electoral, con el argumento que mejor que un acuerdo temprano es “un buen acuerdo”.

Tanto para los tiempos como para las condiciones del acuerdo es decisivo el voto de EEUU, de ahí el interés de Guzmán de ver también a Yellen, la jefa del Tesoro, cuyo foco está puesto en la aprobación del “paquete de estímulo” de USD 1,9 billones (esto es, USD 1.900.000.000.000) para la recuperación de la economía norteamericana.

Yellen recibió su “Ph.D” de Economía supervisada por Joseph Stiglitz, el “mentor” de Guzmán en la Universidad de Columbia, que además en 2001 fue premio Nobel de Economía junto con George Akerlof, el marido de Yellen, por sus trabajos sobre “asimetría de información”. Emparentado con ese concepto, Stiglitz y Guzmàn acuñaron el de “pseudo-riqueza” en publicaciones de alto prestigio académico. Habrá que ver si academia, afinidad intelectual y parentesco sirven para conseguirle a Guzmán una reunión de alta importancia política.

Fuente: Infobae.com

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