Con instalación de radar en cerro de Montecristi se busca control de avionetas ligadas a narcotráfico

Decenas de personas permanecían hasta ayer, por cuarto día, vigilando uno de los accesos al cerro de Montecristi por la comuna Tohalla Grande.

Desde el anuncio de que en la cima de esta montaña la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) ubicará un radar, en los habitantes de este cantón y en ecologistas surgieron reclamos porque, según ellos, aquello no les fue socializado.

Heráclito Delgado, uno de los dirigentes de la comuna Tohalla Chica, dijo que desde el pasado miércoles conocieron que por un terreno privado de esta localidad ubicada en las faldas del cerro de Montecristi, militares ingresaron una maquinaria con el objetivo de hacer una vía de acceso hacia la cima de esta montaña, y que lo hicieron en horas de la madrugada.

“Y nos mantendremos aquí porque se está afectando a las comunidades, desde el cerro tenemos agua, nos hemos organizado y nos apoyan unos 40.000 comuneros de unas 35 organizaciones”, declaró Delgado, mientras sus compañeros armaban una carpa y se aprestaban a almorzar.

El proyecto, que tiene aval del Gobierno nacional, busca incrementar la capacidad operativa del sistema de vigilancia alarma y control del espacio aéreo nacional. No tiene marcha atrás, se ha indicado.

Por ese motivo Geovanny Espinel, comandante general de la FAE, llegó el viernes pasado para explicar sobre la ubicación de un radar de origen europeo que se instalará en esa montaña manabita y que se mantendrá “el tiempo que sea necesario”.

Mencionó que por tema de seguridad nacional no podría dar detalles sobre esta iniciativa. Se apoyó en estadísticas policiales para indicar por qué es necesario contar con un radar en el cerro de Montecristi, una de las zonas que fue identificadas para controlar, por ejemplo, la presencia de avionetas ligadas a actividades como el narcotráfico.

Agregó que estadísticamente la detección de droga en los primeros semestres de los últimos tres años se ha incrementado; así por ejemplo, en el primer semestre del 2019 se decomisaron 47 toneladas, en el mismo lapso del 2020 fue de 45 toneladas, pero en el primer semestre del 2021 la cifra llegó a 93,1 toneladas.

Y además que estas actividades han generado en el 2020 unos 144 homicidios intencionales relacionados con el tráfico de consumo interno de drogas, y que en el 2021 esa cifra llegó a las 336 muertes violentas relacionadas con el tráfico ilícito de estupefacientes.

La intervención en el cerro será en 2,25 hectáreas, donde se talará o realizará un desbroce de 148,78 metros cúbicos de madera.

El presidente Lasso, en un diálogo sostenido el pasado martes a través de redes sociales, se pronunció sobre la intervención en el cerro de Montecristi. Indicó que hay un problema serio de seguridad nacional, del que dijo que, por juramento, no puede entrar a explicar en detalle, pero que se está trabajando.

“Cuando protestan porque en el cerro de Montecristi la Fuerza Aérea tiene que intervenir para poner un radar, y controlar con radares el cien por ciento del territorio nacional y no lo que encontré el 24 de mayo, dos provincias, Manabí y Santa Elena, sin control aéreo, entonces en seguridad nacional estamos trabajando y estos amotinamientos de las cárceles no son sino una reacción de lo que están viendo, aquellos que creyeron que el Ecuador era un territorio libre para delitos transaccionales como el narcotráfico o la trata de personas”, señaló Lasso.

Este domingo varios ciudadanos motivan a una nueva marcha, esta vez en la comunidad El Chorrillo, también de Montecristi, cuyos habitantes la semana anterior se opusieron a que por este sector asciendan los militares a continuar con el trabajo en la cima del cerro.

Marchas, encuentros culturales, debates y hasta capacitaciones surgieron desde el pasado 20 de julio cuando se oficializó que en una parte del cerro se hacía desbroce de árboles para dar paso a un proyecto ligado a la seguridad nacional.

Elizabeth Bravo, presidenta de la organización Acción Ecológica, mantuvo diálogos vía red telemática con los montecristenses, indicando que Manabí es una provincia única, pues es el lugar donde confluyen dos corrientes marinas, la fría y la seca del Perú y el flujo cálido de Panamá.

Sostuvo que esta provincia es una de las que no recibe agua surgida en vertientes de los Andes y por ello es importante mantener el equilibrio en los diferentes tipos de ecosistemas, sobre todo en bosques húmedos y montañosos como el cerro de Montecristi.

“El cerro de Montecristi es uno de los pocos que es un centro de endemismo de aves, que se llama centro de endemismo tumbecina, si bien no hay un elevado número de aves, lo que tienen de características es que son endémicas y que no están presentes en otro lugar del mundo, existen por lo menos 15 especies que están en peligro de extinción o que son vulnerables”, señaló Bravo.

Agregó que las montañas como el cerro de Montecristi cumplen algunas acciones ecológicas, entre ellas, la captación de agua para que se asegure el recurso hídrico en la zona.

El biólogo manabita Juan Manuel Moreira señaló que atentar contra una zona rica en especies generará que se pierda gran parte de la biodiversidad.

“Creo que muchos tenemos conciencia, pero no el poder y muchos tienen el poder pero no tienen la conciencia, es algo contraproducente, entre otras especies existentes ahí que son parte del ecosistema del cerro, por ejemplo, los sotobosques, que son las plantaciones pequeñas, las que están bajo la sombra de árboles grandes, hay muchos indicadores como de helechos, de las piperaceae, -de las familias de las pimientas-, hay higueras, el terocarpus, el beldaco, son árboles que tal vez no tengan un valor económico, pero su valor va mucho más allá de eso porque son los sostenedores de vida”, declaró Moreira.

 

Fuente: El Universo

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