Con cinco líneas de investigación arranca, la próxima semana, el trabajo de la Comisión de Fiscalización por Coca Codo Sinclair

Han pasado cinco años desde que el exvicepresidente Jorge Glas pulsaba -junto con su hijo y su esposa- el botón rojo que daba inicio a la operación de las primeras cuatro turbinas de la Central Hidroeléctrica Coca Codo Sinclair (de 1.500 megavatios), y aseguraba satisfecho: “Misión cumplida”. Ese mismo 13 de abril de 2016, en el ECU911 de Quito, participaban de la ceremonia el expresidente Rafael Correa y su homólogo chino, Xi Jinping, celebrando la puesta en marcha del millonario proyecto que, según los planes, permitiría al país un cambio de matriz productiva y la exportación de energía.

Hoy, sin embargo, esa central -que ha llegado a costar $ 3.200 millones- aún no ha sido recibida de manera definitiva, pues existe un proceso de subsanación debido a las más de 7.600 fisuras en los distribuidores. La mayor hidroeléctrica del país está envuelta en sombras de corrupción y sobreprecios.

 
Así, el presidente de la Comisión de Fiscalización de la Asamblea Nacional, Fernando Villavicencio, anunció el inicio de una investigación sobre el caso Coca Codo y la visita de autoridades y medios de comunicación al sitio, la próxima semana. Además se convocará a los funcionarios públicos que estuvieron involucrados en todo el proceso, y dentro de ellos al propio expresidente Lenín Moreno, al seno de la Comisión. También estarán invitados expertos en el tema geológico y eléctrico.

Villavicencio indica que existen al menos cinco líneas de investigación: la falta de estudios actualizados para la construcción, el sistemático aumento del costo de la obra, la participación del entonces vicepresidente Lenín Moreno, la imposibilidad de que Ecuador pueda recibir en estas condiciones la defectuosa infraestructura y las amenazas de la erosión regresiva, que está a 9 kilómetros de las obras de captación y que no tienen cobertura de seguros.

Sobre el tema de los distribuidores, Villavicencio asegura que lo que corresponde es que se entreguen nuevos distribuidores, cuyo costo bordearía los $ 1.010 millones. “Yo he resumido este caso diciendo que existe una corrupción progresiva y una erosión regresiva que afectan a Coca Codo”, dice.

Sobre la iniciativa de la Comisión de Fiscalización, Gonzalo Uquillas, gerente de Celec, dijo estar dispuesto a entregar información requerida y a coordinar las visitas a campo necesarias. En todo caso, explicó que el contrato firmado establece continuar con la subsanación de temas pendientes y aseguró que no se recibirá de manera definitiva la obra mientras no estén los temas completamente subsanados. Esto independientemente al plazo que está previsto y que es el 2022.

Gonzalo Uquillas, gerente de Celec EP, en el distribuidor n.º 8, en la Casa de Máquinas de Coca Codo Sinclair.

Fernando Villavicencio adelanta que dentro de la información levantada se conoce que en 1987, cuando se produjo el terremoto en Ecuador, había una alerta para que se revisara el sitio en donde se ubicaría la central, pero que esta nunca se tomó en cuenta. Adicionalmente, los estudios originales del entonces Inecel hablaban de una central en dos fases (de 500 y 480 megavatios, respectivamente) y que llegaba máximo a generar 980 megavatios.

Cuando asume Rafael Correa se firma un acuerdo con Argentina, e incluso llega la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a colocar la primera piedra de la obra. El acuerdo se cayó por falta de financiamiento y posteriormente, en 2009, Alexei Mosquera llega con un proyecto distinto por 1.500 megavatios, que incluía dos líneas de interconexión de 230 megavatios cada una. El trato se firmó con Sinohydro y Harbin.

Aunque en el 2007 el costo estimado para instalar Coca Codo Sinclair fue de $ 1.158 millones, en abril de 2015 Glas dijo que el proyecto costó $ 2.245 millones, es decir, $ 1.087 millones más de la proyección inicial. Ahora Villavicencio habla de $ 3.200 millones ($ 2.600 millones correspondientes a la central y $ 600 millones más por las líneas de transmisión).

Antes de la firma de contratos hubo ciertos tropiezos por las condiciones del financiamiento que demoraron la obra. En 2010, el entonces presidente Correa dio “por terminadas esas negociaciones con China frente al maltrato, la grosería con que nos han tratado”. “No olvidaremos esto”, dijo. Sin embargo, según indica Villavicencio, el tema se destrabó gracias a la intervención del entonces vicepresidente Lenín Moreno. Él mismo declaró que conversó con el embajador chino, Cai Runguo, para reformar la propuesta.

De acuerdo con Villavicencio, ahora se conoce que Sinohydro pagó a la empresa Recorsa S. A., de propiedad del ‘lobbista’ Conto Patiño Martínez, $ 18,3 millonesTambién se conoce que hubo una transferencia de $ 19.342 de la empresa panameña INA Investment Corp., relacionada con Mariauxiliadora Patiño y Xavier Macías, hija y yerno de Conto Patiño Martínez, con la cual se compraron muebles que fueron entregados en la casa de Moreno, en Ginebra.

La erosión regresiva no se detiene

EL CHACO, Napo (27-05-2021).- San Luis, cantón El Chaco, provincia del Napo, un pueblo en peligro por la erosión regresiva del río Coca, que amenaza con destruir. Este fenómeno amenaza también a la obra de captación de la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, OCP, SOTE y la vía Baeza-Lago Agrio. Alfredo Cárdenas/ EL UNIVERSO. Foto: Alfredo Cárdenas

El riesgo de las obras de captación de Coca Codo es inminente. En un informe sobre el proceso erosivo del río Coca, Alfredo Carrasco, consultor de la empresa Samiri Progea, asegura que las principales obras de infraestructura (SOTE, OCP, poliducto, asentamientos humanos de San Luis, San Carlos, tendidos eléctricos, etc.) están en mayor riesgo por el actual proceso erosivo. Esto obliga a replantear su localización. Las obras de mitigación -que se construyen en el río Coca- con el propósito de ralentizar la erosión regresiva, en el mediano plazo, no evitarán las afectaciones a la infraestructura. “El proceso erosivo continuará avanzando”, sentencia.

Sobre el tema, el gerente de Celec, Gonzalo Uquillas, reconoció el fenómeno de erosión regresiva aguas arriba que se encuentra a apenas 9 kilómetros de distancia de las obras de captación de la hidroeléctrica y calificó al tema como “muy delicado”. Además explicó que al momento está sometida a un riesgo adicional que es aguas abajo y que se genera por el depósito de materiales en el río Coca y que llegaría a afectar el sistema de descarga de Coca Codo.

El funcionario ha reconocido que no existe cobertura de seguros, ya que se trata de un evento de riesgo inminente y no de un evento inesperado. (I)

 
Redacción
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