Claves psicológicas para entender la final eterna

Lo que se trabaja en psicología deportiva es el efecto casa, que quiere decir que la localía puede jugar en contra. Hay miles de ejemplos, donde si no podés transformar la presión en motivación, esa ansiedad termina siendo una mochila que somete las mentes de los jugadores y merma el rendimiento.

En su cancha, Boca vivió el empate como derrota y Tevez terminó arengando como si hubieran perdido.

Cuanto más presión, más ansiedad. Cuanto más ansiedad, más desviás el foco atencional. Es un poco lo que pasó estas semanas. ¿Cómo volver a focalizar después de tantas cosas? Que se suspende, que la violencia, el juego pasó a segundo plano… Tevez planteó esto mismo como un desafío.

Se está jugando el partido cuatro semanas después. La gente está ansiosa, todos estamos ansiosos. Es como el cuento de la buena pipa esta final.

Es un éxito para la psicología deportiva que los dos equipos cuenten con personal especializado que ayuda en ese sentido a aislarse de lo externo y de pensamientos negativos internos que puedan surgir. Lo único que importa es desarrollar el rol que pide el entrenador.

LA IMPORTANCIA DE LOS LÍDERES

Otro tema es el de los líderes. Así como todo el mundo está de acuerdo con que River juega más como equipo y Gallardo es más líder que los mellizos, Ponzio y Maidana adentro de la cancha son dos lideres invisibles muy identificados, cosa que no pasa en Boca.

Si pregunto quiénes son esos líderes en Boca, te dicen Pablo Pérez y Tevez, o tal vez Gago, pero ninguno de los tres ejerce el liderazgo de Ponzio y Maidana.

En ese sentido, a Pérez le reconocen actitud, talento y cómo contagia para adelante, pero es un jugador récord en amarillas y a veces no controla sus impulsos, y como muestra de eso fue la forma en que insultó a la gente de Boca luego de hacer un gol.

Mientras que Tevez tiene vaivenes emocionales y de rendimiento que le impiden ser titular indiscutivo; la gente lo quiere pero no termina de reconocerlo como verdadero líder positivo.

Maidana y Ponzio, líderes del plantel millonario.

MIEDO A FRACASAR

Miedo a fracasar resultó -según un test que elaboramos entre los futbolistas- uno de los miedos más votados entre 38 miedos. Miedo a equivocarse, miedo a lesionarse, miedo a no dar lo que se espera de uno y miedo a fracasar. Miedo al éxito también existe, pero es más difícil de encontrar.

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Hay que hablar de miedo a no alcanzar el logro planteado, no miedo a fracasar. Es una palabra que hay que sacar del diccionario. El que pierde no fracasa, llegó a una final de una copa de 32 equipos. Es la crueldad exitista de los argentinos, y está marcado a fuego.

MIEDO A PERDER

El miedo a perder está siempre, sobre todo en los campeones. Hoy habrá dos posibilidades: ganar y perder. Obviamente que en el primer partido quedó muy claro que están parejos en técnico táctico y también en lo psicológico. Para esta sociedad, con impostores que son el éxito y el fracaso, uno va a ser el gran perdedor y otro el gran ganador.

No pueden ganar los dos, no se puede declarar vacante ni dar media copa a cada uno. Uno escribirá su nombre y el otro no.

Como dijo Michael Jordan: no se puede hacer las cosas pensando en las consecuencias que pueden salir negativas, uno las hace pensando en positivo.

Lo dijo Pablo Pérez antes de toda esta novela: el que gana lo va a disfrutar el doble y el que pierde se la va a tener que bancar. Es eso mismo.

En realidad, se hará un duelo, estarán tristes un tiempo y luego se reinventarán. No es que se acaba la historia.

* Psicólogo deportivo. Trabajó en 12 clubes de fútbol y en las selecciones de Argentina (Mundial 2006) y de Colombia (Brasil 2014). Autor del libro Formando al líder de un equipo, entre más de diez títulos.

Diario Olé

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