Citi pierde la fe en China y duda de que pueda superar en PIB a EEUU

Si hay un banco internacional con una larga historia en China, ese es Citi. La firma estadounidense lleva operando en el gigante asiático desde hace más de un siglo, tras empezar a operar en el país en 1902, cuando todavía se llamaba Internacional Banking Corporation y aún no había sido comprado por el National Citi Bank of New York. Sus relaciones con el país han sido siempre estrechas, con hitos como haber sido el primer banco estadounidense con una sucursal en Shanghai, abierta en 1991 o, más recientemente, en 2013, haber sido uno de los dos bancos a los que se permitió tener presencia en la Zona de Libre Comercio de Shanghai. Igual que las autoridades chinas han confiado durante décadas en Citi para operar en el país, el banco ha expresado públicamente durante años su convicción de que China adelantará a Estados Unidos como la mayor economía del planeta. Sin embargo, algo acaba de cambiar: Citi ha moderado su optimismo y, aunque cree que es “probable” que se produzca el adelantamiento, ya no lo considera algo “inevitable”. Además, retrasa una década el momento en el que cree que ocurrirá.

 

Que Citi, el principal banco americano en defensa de China, esté recogiendo cable con sus perspectivas para el país, es significativo y refleja los problemas que está atravesando Pekín para conseguir mantener el ritmo de crecimiento económico y para cumplir con las altas expectativas que habían creado. Los últimos dos años han sido especialmente complicados para China, y esto ha sido, precisamente, una de las razones que han llevado al banco americano a dudar de sus propias perspectivas para el país.

Citi esperaba hasta ahora que China adelantase a Estados Unidos a mediados de la década de 2030, un escenario base que se ha retrasado hasta “principios de la década de 2040”, explica el banco. “Nuestro análisis, más cauto, refleja que China ha perdido terreno frente a Estados Unidos en los últimos dos años, pasando de suponer el 75% del PIB estadounidense en 2021, a ser el 65% en 2023”. Es la tendencia opuesta a la que debería haber para que China consiga adelantar a EEUU, y la gran pregunta es si el país asiático conseguirá que estos dos últimos años se queden como una anécdota. Hay serias dudas de si el gigante asiático recuperará el crecimiento más rápido de su PIB nominal en dólares para acercarse a la economía estadounidense.

Por primera vez, Citi no lo tiene nada claro: “Cada vez vemos más incertidumbre en torno a la trayectoria de crecimiento de largo plazo de China, y las perspectivas para que se produzca una apreciación del renminbi”, destaca el banco estadounidense. Que se mantengan ambas tendencias, de crecimiento del PIB y de revalorización de su divisa frente al dólar, son dos condiciones indispensables para que el país asiático consiga superar a Estados Unidos como primera potencia económica mundial por tamaño. Con esta revisión del análisis, los expertos del banco consideran que ya no pueden considerar “inevitable” el adelantamiento de China a EEUU, y aunque creen que es “probable” que ocurra, y lo esperan para 2040, tampoco descartan que “este escenario no ocurra hasta el año 2080”, indican.

Además, el banco recuerda ahora que el tamaño de una economía no es por sí sólo un reflejo del desarrollo del país, y que, Pekín, muy probablemente, tendrá que seguir haciendo grandes esfuerzos en el futuro, incluso si adelanta a EEUU por tamaño, para seguir desarrollando su economía. “Los ingresos per cápita de China seguirán siendo muy inferiores a los de EEUU durante muchos años, incluso si el adelantamiento se produce, teniendo en cuenta que la población china es cuatro veces mayor que la estadounidense. Por eso, aunque el adelantamiento sea un hito en el acercamiento de China al desarrollo de las economías avanzadas, difícilmente será una señal de que el proceso estará terminado”, indican desde el banco.

Para algunos expertos, es claro que China no será capaz de adelantar a EEUU por los enormes retos que tendrá que afrontar el país asiático en los próximos años. Samy Chaar, economista jefe de Lombard Odier, destaca, por ejemplo, el enorme reto demográfico al que se enfrenta China, un país que cuenta con “menos escudos sociales que las economías desarrolladas”, explica. “Se van a tener que construir planes de jubilación en un momento en el que la población está envejeciendo. Esto puede ser enormemente costoso. No veo a China convirtiéndose en la primera economía mundial. Tampoco colapsando, pero el reto que tienen por delante es tremendo”, señala Chaar.

Otros organismos, como el Centre for Economics and Business Research (CEBR), siguen siendo opsimistas con China y creen, en este caso, que el sorpasso se producirá en el año 2037. Sin embargo, en su análisis también queda reflejado el enorme reto que tendrá China por delante, que plantea incluso que, aunque China consiga adelantar a EEUU en los próximos años, su demografía no permitirá que mantengan la corona durante mucho tiempo. “Las proyecciones revelan que el tiempo de China en la cima de la economía mundial, probablemente, será limitado. Es más, se espera que Estados Unidos tenga un PIB un 45% mayor que el de China para 2100”, señala el informe del CEBR.

El papel de la divisa

Desde hace años, Citi ha insistido en los tres parámetros que se tienen que alinear para que China adelante a EEUU. “El ritmo de crecimiento del PIB nominal de EEUU; el del PIB nominal de China, y la evolución del tipo de cambio entre las divisas de los dos países”, recordaban a principios de 2023. Este último elemento, el de la divisa, es otro de los grandes obstáculos que tendrá que sortear China para poder adelantar a Estados Unidos, y uno de los argumentos que ha llevado a Citi a poner en duda sus propias previsiones en este sentido.

“La divisa china se ha depreciado frente al dólar en el último año, y en general, durante la última década. Teniendo esto en cuenta, estamos menos convencidos de que las perspectivas de revalorización a largo plazo del yuan frente al dólar vayan a producirse. Esto también alarga nuestro horizonte esperado de adelantamiento”, indican.

China es consciente de eso, y quizá por ello haya fomentado en los últimos meses el mensaje de que están tratando de reducir, ella y sus compañeros de los BRICS (Brasil, Rusia, India y Sudáfrica), su dependencia del dólar estadounidense, llegando a plantearse la creación de una nueva divisa para comerciar entre los miembros del bloque rival a EEUU. El problema, para ellos, es que necesitarán ganarse la confianza de los mercados internacionales, y muchos expertos destacan que eso sólo pasará si liberalizan su divisa y su mercado de capitales, algo que en este momento no puede llevar a cabo el país.

Fuente: Revista El Economista

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